viernes, 15 de mayo de 2009

Libertad de expresión

Si usted tiene algo que decir, desde aquí le digo, por favor dígalo. Si usted piensa algo que cree conveniente exponer a otras personas, le pido que lo exprese. ¿Tiene algo que no pretende contar? Cállelo, pues es libre de decir y callar aquello cuanto desee. Me explico, si usted tiene opción de contar y no contar, sepa que es un afortunado por disfrutar de la libertad de expresión. Aprovéchela en su beneficio. En caso contrario, mal asunto, pues no la podrá aprovechar para decírmelo.

¡Cómo me fascina hablar de libertad¡ existen tantas, algunas tan reprimidas… No me cabe la menor duda de que para que una persona hable, debe haber otra interesada en escuchar. Esa es una de mis aficiones favoritas: escuchar. Nada hay que me parezca más interesante en el mundo que oír a una persona mientras disfruta autónomamente de su libertad. A veces, la gente lo único que necesita para ser feliz es decir lo que piensa, o decir lo que quieren que pienses. Oír a otra persona supone la mejor manifestación sobre la libertad de expresión. Por ello diga y calle, según crea conveniente, pero por favor, escuche también para disfrutar de esa libertad "oculta". Si ya lo dijo Voltaire…

“Desapruebo lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo”

viernes, 8 de mayo de 2009

El joven que creía estar enamorado

Una vez, un joven acudió al templo del sabio del pueblo en busca de consejo. Al entrar al templo pudo observar como el anciano se encontraba meditando en el suelo. Aún así, el joven interrumpió la meditación:

- Necesito su consejo maestro.
- ¿Tan importante es el consejo que necesitas interrumpirme? Cuéntame. Respondió con seriedad y cierta resignación el anciano.
- Es por una hermosa joven. Me desvivo por ella, me consume pensarla. Ansío su presencia como ansío acariciarla. Temo perderla aun sin tenerla, pero la amo y no puedo vivir sin ella. No se que hacer para convencerla…
- ¿Convencerla? ¿para que? Interrumpió el maestro.

Entonces el joven contó que había visto a la mujer de sus sueños en un pozo cercano. Que desde ese día acudió siempre a verla, a contemplarla, a sentirla… No había mediado palabra con ella y se limitaba a observarla desde lo lejos. Ella no sabía de su existencia. Incluso, había preguntado a todos los que la conocían cómo era, cómo vivía… Y así, contó que se enamoró de ella.

- ¿Cómo te has podido enamorar de alguien que ni tan siquiera conoces? -Preguntó el anciano con curiosidad.
- Existe algo mágico en el amor, en ella, que me ha cautivado y ha despertado en mí un sentimiento inexplicable e irracional, me muero por ella…
- No conocí a nadie que muriera de amor. -Contestó bruscamente el sabio.
- ¿Qué hago? ¿Hablo con ella? Necesito tu consejo. -Lanzó preguntas el chaval ignorando el comentario anterior.
- Puedes hacer dos cosas: decírselo o no decírselo. Puedes obtener dos respuestas: un si o un no… Pero lo más importante ¿Tú felicidad ahora depende de ella? ¿Ahora que ni la conoces? –Preguntó el sabio.
- Se podría decir que si. –contestó seguro.
- No es amor eso que dices sentir, pues el amor no entiende de decisiones puntuales. El amor no entiende de atracción física. Más como yo entiendo el amor, el amor es mágico si, pero el amor implica correspondencia, no lo entiendo como un sentimiento unilateral, posesivo y hasta paranoico. Yo que estaba meditando, que te escuché convencido de lo que decías, te aseguro que no es amor ni enamoramiento eso que dices. Quizás con el tiempo si, pero no te empeñes en sentir algo que tiene que brotar solo… y que solo con amor mutuo puede convertir a tu deseada en eso que me has dicho. No proyectes en ella lo que quieras que sea, pues te aseguro que no lo es.

Alexander García Hernández

jueves, 7 de mayo de 2009

De mi libreta...

La reflexión más absoluta es la consecuencia del dolor más intenso. Esto es, cuanto más daño se sufre, más reflexivo te vuelves. Ello quizás explique porque soy tan reflexivo, pues lo soy, más de lo que deseo. Tanto que se convierte en contraproducente. Contraproducentemente reflexivo soy digo. Hace poco he vuelto a ser testigo de mi mayor reflexión, quiero decir, de mi dolor más intenso. Estaba preparado para enfrentarme a él, sabía, y sé, que mi razón es lo suficientemente poderosa como para desviar las lanzas que pudieran arrojarme. Digamos que los arqueros dispararon y digamos que las flechas se clavaron en mi cuerpo. Lo único que pude hacer es despojarme de ellas, quedé malherido. No las pude esquivar, pensé que la ética me haría ser más ágil, pero no pude, de nada me sirvió mi preparación. La ética que intento vivir marca unas pautas que pretendo que me hagan hacerlo de la mejor manera posible, ello es, con más sonrisas que silencios derivados del dolor. Pero el dolor es natural, aunque yo me empeñe en decir con la moral y la ética que podemos despojarnos de él. No puedo crear un mundo sin dolor, no puedes vivir sin él, es imposible caminar sin sufrirlo.
He pillado una pequeña libreta donde escribo cosas, malas siempre. Cuando las cosas van bien, parece que escribir no tiene sentido. Procuro escribir todos los días, procuro que cada frase que escucho que me parezca interesante quedé inmortalizada, por lo menos en mi blog. Pero no creo que inmortalizar mi dolor sea necesario. Contraproducente, seguro que lo es. Cuando tocaron en la puerta y al abrir vi algo que no me gustaba, que me causaba dolor, tuve miedo, por ello pille mi libreta y empecé a escribir esto que lees. Inmortalizo mi dolor sin decirte que me pasa, no puedes imaginarte de donde proviene. Amigo, tu seguro que tarde o temprano padezcas el dolor, y no me podré imaginar de donde viene… pero podré decirte una cosa que en este ratito he pensado:

“Si el dolor toca a tu puerta
tendrás que abrirla, no serás tan mal anfitrión,
si pasa y se acomoda, no seas imbécil
educadamente dile que te tienes que marchar.
Escuchar el dolor es escucharte.
Escucha como te sientes, mírate al espejo.
Escúchalo y reflexiona.
Algo que te duela te hará crecer y madurar,
no mires a otro lado, míralo a los ojos
y recuerda la frase con la que empecé…
La reflexión más absoluta es
la consecuencia del dolor más intenso”

lunes, 4 de mayo de 2009

Mis frases

Los asiduos a mi blog habréis visto que en la columna de la derecha se incluye un apartado llamado "Mis frases", en el cual hago una aclaración reafirmando que las frases expuestas pertenecen al libro que estoy escribiendo. Estas frases, originales en su totalidad, son fruto de mi percepción sobre la moralidad de los seres humanos; unas pautas generalizadas sobre nuestro compartamiento subjetivas. En ciertos casos, las frases buscan exclusivamente trasladar al lector al más profundo análisis sobre su forma de vivir, a la más profunda reflexión. Te invito a que las disfrutes, las analices y si es posible, que las absorbas para observar que pueden ayudarte.

- "¿Cómo te puedes contentar con algo tan sencillo como ser feliz?"
- "Aprenderás con el sufrimiento lo que el dolor no fue capaz de enseñarte"
- "El pensamiento es infinito e impredecible"
- "Todos tenemos algo que decir"
- "La clave del éxito es saber que siempre puedes dar más"
- "Tropezar forma parte del aprendizaje"
- "¿Porqué sólo ves lo malo?"
- "Ser feliz es un estado de ánimo que se adquiere mezclando una pizca de engreído con un pellizco de falta de conocimiento sobre lo relativamente importante."
- "No conozco, evalúo"
- "Los impulsos me acercan a mi estado más animal y salvaje; son inevitables"
- "Por buscar no encontramos lo que buscamos"
- "La verdad es que no existe la verdad, sólo la construimos"
- "El compromiso no está ligado a la profesionalidad"
- "Sólo seré feliz si creo caminar en el sendero que conduce a la felicidad"
- "La ética orienta la moral que te guía"
- "Podría ser mas bello, pero no sería la misma persona"
- "Una cosa mal anula dos cosas bien"
- "Si el tiempo es oro, el fin nunca justifica los medios, ya que el medio es tiempo"
- "Casi todo en esta vida tiene sentido"
- "No dudo de que usted pueda tener todos los hombres que quiera… Al igual que le pido que tampoco dude que ninguno de esos hombres son como yo"
- "Sólo sé que al final de cada día debo estar contento conmigo mismo"
- "La radicalidad en cualquier faceta de la vida es una enfermedad, de fácil diagnóstico pero complicado tratamiento"

viernes, 1 de mayo de 2009

Breve parada

Yo vengo de un lugar donde el sol no solía salir. Así aprendí a caminar en la oscuridad, siendo testigo de que el camino de noche supone los mismos pasos que recorrer el camino con la claridad del día. Peregrino soy en la vida, pienso. Razonable al recorrerla, siento. Y suelo tropezar; más de lo que quiero, más de lo que me gustaría. Tarde o temprano me cultivé sabiendo que la noche formaba parte del camino, que los grandes prados no siempre acompañarían a este peregrino. Erré tantas veces como pasos di, creo. Eran mis tropiezos los únicos que podían enseñarme, y así lo hicieron. Era normal que el trayecto de una vida necesitase una parada. Paré y miré el horizonte, luego miré atrás, el descanso era tan importante como el propio camino. Cogí aliento, tomé provisiones, apunté notas en mi vieja libreta, y volví a emprender el viaje, el viaje de mi vida.