martes, 28 de abril de 2009

Posibles soluciones a la crisis

Bajo mi punto de vista, el Estado debe actuar como espectador activo de los acontecimientos relegando el protagonismo a los bancos, quienes desde el compromiso social deben asumir las consecuencias de la “burbuja inmobiliaria” que ellos mismo constituyeron. El Gobierno, como espectador activo, podría opinar y tomar decisiones en materias como los impuestos a las Pymes, las trabas de los trámites burocráticos, la estimulación en el consumo, la creación de obras públicas puntuales, ayudas sociales… pero no se deberían tomar medidas de apoyo económico a las empresas privadas, pues no pasa por ser la solución a la crisis, ya que agrava más la situación fomentando la dependencia.

Como solución a corto plazo, los distintos estamentos de la Administración puntualmente pueden estimular la economía mediante obras públicas para crear puestos de trabajo, pero esta estimulación debe ser coherente con planes a largo plazo que establezcan la estabilidad con una economía liberada. Otra de las medidas que puede tomar el Estado es la de fomentar la creación de Pymes disminuyendo sendos impuestos y trámites burocráticos, lo cual creará más puestos de trabajo. Las Pymes toman un papel relevante en esta crisis.

Como solución a largo plazo, los bancos deben autorregularse internamente aumentando su papel como parte causante de esta crisis, concediendo créditos a las Pymes y particulares y ofreciendo servicios que no sean meramente especulativos. La política de los bancos de enriquecerse a altas velocidad debe dejarse en un segundo plano, afrontando un periodo de compromiso donde éstos deben ser concientes de que pueden llegar a perder dinero en consecuencia de sus actos. Deben crearse acuerdos promovidos entre los representantes de las empresas y los bancos que faciliten la financiación de las actividades económicas a largo plazo. Los bancos tienen el poder de estimular la economía pero la estimulación si que depende del Gobierno.

El empleo es el problema real de la crisis, siendo éste quien puede mermar la calidad de vida social. He planteado que puntualmente el Estado puede incentivarlo con la contratación indirecta de empresas para la realización de obras públicas, esto haría disminuir el número de desempleados. También podría ser una solución la restricción a la creación de grandes superficies comerciales, que están achicando la cuota de mercado de las Pymes. Otra posibilidad pasa por la creación de Zonas Especiales (como la Zec) a lo largo de toda la península, con la intención de diversificar y estimular las actividades económicas. Proceder a una reconversión industrial fomentando el I+D también ofrecería atisbos de independencia de los sectores económicos.

Con respecto a los pisos que han quedado vacíos, lo más normal sería abaratarlos hasta precios razonables y reales, precios que los consumidores estarían dispuestos a pagar. Parece que, aún en los tiempo que corren, las inmobiliarias apenas hayan procedido a simbólicas disminuciones del precio de la vivienda, sabiendo que la especulación y la sobre valorización forma parte del precio de dichos inmuebles. Con el paso del tiempo el valor de la vivienda disminuirá, siendo asequibles para mayor número de personas, lo que paulatinamente conllevará a producirse nuevamente la adquisición de dichos hogares.

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