La dependencia de la economía española que se pretende crear entorno a la Administración Pública sobre las mercantiles nacionales parece ser una decisión peligrosa a largo plazo. Incentivando esta dependencia con medidas contrarias al neoliberalismo económico, es decir con el intervencionismo en sectores tales como el bancario o el de la construcción, lo único que se obtiene es el fomento de un sistema paternalista que responde siempre ante los desajustes económicos con medidas precipitadas y correctoras; antiliberales. En este caso, habrá quien opine que durante este periodo de crisis el Estado debe actuar e intervenir para salvar tal periodo recesivo suavizando y frenando la crisis de tipo "L" que parecemos padecer. La pregunta que quiero hacer y responder, antes de indagar en otros asuntos, es ¿este intervencionismo es necesario? ¿puede el Estado modificar y corregir un error que él mismo habría creado?.
Desde mi punto de vista, la solución a la crisis pasa por la reestructuración interna de cada una de las empresas que se han visto afectadas por esta recesión, pues ellas han generado una dependencia con el entorno o bien financiero o bien productivo amparándose a rápidos y "viciosos" crecimientos económicos, con escasos planes de desarrollo. El Estado no puede intervenir directamente en el realzamiento en valor capital de cada una de las empresas por muchas medidas "indirectas" que adopte, es decir, no depende del Estado salir de esta crisis debido, principalmente, a que sus medidas incrementarán un nivel de dependencia haciendo que empresas que "han crecido mal" continúen subsistiendo injustamente debido a estas ayudas. Asimismo estas medidas sólo atenderán o bien a datos cuantitativos y generalizarán las distintas realidades, y es que cada sector es una realidad, si bien el consumo de bares de "comida rápida" han aumentado su valor con esta crisis, se denota la independencia de este sector con respecto al sistema bancario. Cuanta mayor dependencia de la economía en el Estado mayor será la probabilidad de que empresarios avariciosos, irresponsables o nefasto continúen agravando con planes inviables situaciones como con la que nos hemos topado.
Soy conciente de que el sistema paternalista no ha sido el único causante de esta circunstancia, pero he de reconocer que es un factor que parece diluirse para economistas, que buscan soluciones a una burbuja, desde luego, bastante paupérrima. Así, y extrapolando mis palabras a términos más sociales, la ley del más fuerte en economía debería ser una ley aplicable. Con empresas fuertes e independientes nuestro sistema no acusaría tanto estos terribles tiempos que corren y lo que es peor, que deberemos seguir sufriendo.
Se tomarán medidas, algunas más acertadas y otras totalmente desvirtuadas de la realidad que sufren las Pymes. Claro está que se necesitan correcciones gubernamentales (como la abolición del impuesto sobre trasmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados para abaratar los precios de la vivienda), pero yo lanzaría un guiño hacia la verdadera solución, la cual pasa por los grandes ejecutivos y precursores que a buen seguro tomarán decisiones acertadas que reconducirán esta situación. Todo eso, simplemente por el mero hecho de que son ellos los que tienen la llave para cambiar las cosas y no el Estado, que poco puede hacer. Ellos volverán a crear puestos de trabajo y ellos harán lo que es realmente conveniente para que las cosas cambien a mejor.
