Si usted tiene algo que decir, desde aquí le digo, por favor dígalo. Si usted piensa algo que cree conveniente exponer a otras personas, le pido que lo exprese. ¿Tiene algo que no pretende contar? Cállelo, pues es libre de decir y callar aquello cuanto desee. Me explico, si usted tiene opción de contar y no contar, sepa que es un afortunado por disfrutar de la libertad de expresión. Aprovéchela en su beneficio. En caso contrario, mal asunto, pues no la podrá aprovechar para decírmelo.
¡Cómo me fascina hablar de libertad¡ existen tantas, algunas tan reprimidas… No me cabe la menor duda de que para que una persona hable, debe haber otra interesada en escuchar. Esa es una de mis aficiones favoritas: escuchar. Nada hay que me parezca más interesante en el mundo que oír a una persona mientras disfruta autónomamente de su libertad. A veces, la gente lo único que necesita para ser feliz es decir lo que piensa, o decir lo que quieren que pienses. Oír a otra persona supone la mejor manifestación sobre la libertad de expresión. Por ello diga y calle, según crea conveniente, pero por favor, escuche también para disfrutar de esa libertad "oculta". Si ya lo dijo Voltaire…
“Desapruebo lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo”
viernes, 15 de mayo de 2009
viernes, 8 de mayo de 2009
El joven que creía estar enamorado
Una vez, un joven acudió al templo del sabio del pueblo en busca de consejo. Al entrar al templo pudo observar como el anciano se encontraba meditando en el suelo. Aún así, el joven interrumpió la meditación:
- Necesito su consejo maestro.
- ¿Tan importante es el consejo que necesitas interrumpirme? Cuéntame. Respondió con seriedad y cierta resignación el anciano.
- Es por una hermosa joven. Me desvivo por ella, me consume pensarla. Ansío su presencia como ansío acariciarla. Temo perderla aun sin tenerla, pero la amo y no puedo vivir sin ella. No se que hacer para convencerla…
- ¿Convencerla? ¿para que? Interrumpió el maestro.
Entonces el joven contó que había visto a la mujer de sus sueños en un pozo cercano. Que desde ese día acudió siempre a verla, a contemplarla, a sentirla… No había mediado palabra con ella y se limitaba a observarla desde lo lejos. Ella no sabía de su existencia. Incluso, había preguntado a todos los que la conocían cómo era, cómo vivía… Y así, contó que se enamoró de ella.
- ¿Cómo te has podido enamorar de alguien que ni tan siquiera conoces? -Preguntó el anciano con curiosidad.
- Existe algo mágico en el amor, en ella, que me ha cautivado y ha despertado en mí un sentimiento inexplicable e irracional, me muero por ella…
- No conocí a nadie que muriera de amor. -Contestó bruscamente el sabio.
- ¿Qué hago? ¿Hablo con ella? Necesito tu consejo. -Lanzó preguntas el chaval ignorando el comentario anterior.
- Puedes hacer dos cosas: decírselo o no decírselo. Puedes obtener dos respuestas: un si o un no… Pero lo más importante ¿Tú felicidad ahora depende de ella? ¿Ahora que ni la conoces? –Preguntó el sabio.
- Se podría decir que si. –contestó seguro.
- No es amor eso que dices sentir, pues el amor no entiende de decisiones puntuales. El amor no entiende de atracción física. Más como yo entiendo el amor, el amor es mágico si, pero el amor implica correspondencia, no lo entiendo como un sentimiento unilateral, posesivo y hasta paranoico. Yo que estaba meditando, que te escuché convencido de lo que decías, te aseguro que no es amor ni enamoramiento eso que dices. Quizás con el tiempo si, pero no te empeñes en sentir algo que tiene que brotar solo… y que solo con amor mutuo puede convertir a tu deseada en eso que me has dicho. No proyectes en ella lo que quieras que sea, pues te aseguro que no lo es.
Alexander García Hernández
- Necesito su consejo maestro.
- ¿Tan importante es el consejo que necesitas interrumpirme? Cuéntame. Respondió con seriedad y cierta resignación el anciano.
- Es por una hermosa joven. Me desvivo por ella, me consume pensarla. Ansío su presencia como ansío acariciarla. Temo perderla aun sin tenerla, pero la amo y no puedo vivir sin ella. No se que hacer para convencerla…
- ¿Convencerla? ¿para que? Interrumpió el maestro.
Entonces el joven contó que había visto a la mujer de sus sueños en un pozo cercano. Que desde ese día acudió siempre a verla, a contemplarla, a sentirla… No había mediado palabra con ella y se limitaba a observarla desde lo lejos. Ella no sabía de su existencia. Incluso, había preguntado a todos los que la conocían cómo era, cómo vivía… Y así, contó que se enamoró de ella.
- ¿Cómo te has podido enamorar de alguien que ni tan siquiera conoces? -Preguntó el anciano con curiosidad.
- Existe algo mágico en el amor, en ella, que me ha cautivado y ha despertado en mí un sentimiento inexplicable e irracional, me muero por ella…
- No conocí a nadie que muriera de amor. -Contestó bruscamente el sabio.
- ¿Qué hago? ¿Hablo con ella? Necesito tu consejo. -Lanzó preguntas el chaval ignorando el comentario anterior.
- Puedes hacer dos cosas: decírselo o no decírselo. Puedes obtener dos respuestas: un si o un no… Pero lo más importante ¿Tú felicidad ahora depende de ella? ¿Ahora que ni la conoces? –Preguntó el sabio.
- Se podría decir que si. –contestó seguro.
- No es amor eso que dices sentir, pues el amor no entiende de decisiones puntuales. El amor no entiende de atracción física. Más como yo entiendo el amor, el amor es mágico si, pero el amor implica correspondencia, no lo entiendo como un sentimiento unilateral, posesivo y hasta paranoico. Yo que estaba meditando, que te escuché convencido de lo que decías, te aseguro que no es amor ni enamoramiento eso que dices. Quizás con el tiempo si, pero no te empeñes en sentir algo que tiene que brotar solo… y que solo con amor mutuo puede convertir a tu deseada en eso que me has dicho. No proyectes en ella lo que quieras que sea, pues te aseguro que no lo es.
Alexander García Hernández
jueves, 7 de mayo de 2009
De mi libreta...
La reflexión más absoluta es la consecuencia del dolor más intenso. Esto es, cuanto más daño se sufre, más reflexivo te vuelves. Ello quizás explique porque soy tan reflexivo, pues lo soy, más de lo que deseo. Tanto que se convierte en contraproducente. Contraproducentemente reflexivo soy digo. Hace poco he vuelto a ser testigo de mi mayor reflexión, quiero decir, de mi dolor más intenso. Estaba preparado para enfrentarme a él, sabía, y sé, que mi razón es lo suficientemente poderosa como para desviar las lanzas que pudieran arrojarme. Digamos que los arqueros dispararon y digamos que las flechas se clavaron en mi cuerpo. Lo único que pude hacer es despojarme de ellas, quedé malherido. No las pude esquivar, pensé que la ética me haría ser más ágil, pero no pude, de nada me sirvió mi preparación. La ética que intento vivir marca unas pautas que pretendo que me hagan hacerlo de la mejor manera posible, ello es, con más sonrisas que silencios derivados del dolor. Pero el dolor es natural, aunque yo me empeñe en decir con la moral y la ética que podemos despojarnos de él. No puedo crear un mundo sin dolor, no puedes vivir sin él, es imposible caminar sin sufrirlo.
He pillado una pequeña libreta donde escribo cosas, malas siempre. Cuando las cosas van bien, parece que escribir no tiene sentido. Procuro escribir todos los días, procuro que cada frase que escucho que me parezca interesante quedé inmortalizada, por lo menos en mi blog. Pero no creo que inmortalizar mi dolor sea necesario. Contraproducente, seguro que lo es. Cuando tocaron en la puerta y al abrir vi algo que no me gustaba, que me causaba dolor, tuve miedo, por ello pille mi libreta y empecé a escribir esto que lees. Inmortalizo mi dolor sin decirte que me pasa, no puedes imaginarte de donde proviene. Amigo, tu seguro que tarde o temprano padezcas el dolor, y no me podré imaginar de donde viene… pero podré decirte una cosa que en este ratito he pensado:
“Si el dolor toca a tu puerta
tendrás que abrirla, no serás tan mal anfitrión,
si pasa y se acomoda, no seas imbécil
educadamente dile que te tienes que marchar.
Escuchar el dolor es escucharte.
Escucha como te sientes, mírate al espejo.
Escúchalo y reflexiona.
Algo que te duela te hará crecer y madurar,
no mires a otro lado, míralo a los ojos
y recuerda la frase con la que empecé…
La reflexión más absoluta es
la consecuencia del dolor más intenso”
He pillado una pequeña libreta donde escribo cosas, malas siempre. Cuando las cosas van bien, parece que escribir no tiene sentido. Procuro escribir todos los días, procuro que cada frase que escucho que me parezca interesante quedé inmortalizada, por lo menos en mi blog. Pero no creo que inmortalizar mi dolor sea necesario. Contraproducente, seguro que lo es. Cuando tocaron en la puerta y al abrir vi algo que no me gustaba, que me causaba dolor, tuve miedo, por ello pille mi libreta y empecé a escribir esto que lees. Inmortalizo mi dolor sin decirte que me pasa, no puedes imaginarte de donde proviene. Amigo, tu seguro que tarde o temprano padezcas el dolor, y no me podré imaginar de donde viene… pero podré decirte una cosa que en este ratito he pensado:
“Si el dolor toca a tu puerta
tendrás que abrirla, no serás tan mal anfitrión,
si pasa y se acomoda, no seas imbécil
educadamente dile que te tienes que marchar.
Escuchar el dolor es escucharte.
Escucha como te sientes, mírate al espejo.
Escúchalo y reflexiona.
Algo que te duela te hará crecer y madurar,
no mires a otro lado, míralo a los ojos
y recuerda la frase con la que empecé…
La reflexión más absoluta es
la consecuencia del dolor más intenso”
Etiquetas:
dolor
lunes, 4 de mayo de 2009
Mis frases
Los asiduos a mi blog habréis visto que en la columna de la derecha se incluye un apartado llamado "Mis frases", en el cual hago una aclaración reafirmando que las frases expuestas pertenecen al libro que estoy escribiendo. Estas frases, originales en su totalidad, son fruto de mi percepción sobre la moralidad de los seres humanos; unas pautas generalizadas sobre nuestro compartamiento subjetivas. En ciertos casos, las frases buscan exclusivamente trasladar al lector al más profundo análisis sobre su forma de vivir, a la más profunda reflexión. Te invito a que las disfrutes, las analices y si es posible, que las absorbas para observar que pueden ayudarte.
- "¿Cómo te puedes contentar con algo tan sencillo como ser feliz?"
- "Aprenderás con el sufrimiento lo que el dolor no fue capaz de enseñarte"
- "El pensamiento es infinito e impredecible"
- "Todos tenemos algo que decir"
- "La clave del éxito es saber que siempre puedes dar más"
- "Tropezar forma parte del aprendizaje"
- "¿Porqué sólo ves lo malo?"
- "Ser feliz es un estado de ánimo que se adquiere mezclando una pizca de engreído con un pellizco de falta de conocimiento sobre lo relativamente importante."
- "No conozco, evalúo"
- "Los impulsos me acercan a mi estado más animal y salvaje; son inevitables"
- "Por buscar no encontramos lo que buscamos"
- "La verdad es que no existe la verdad, sólo la construimos"
- "El compromiso no está ligado a la profesionalidad"
- "Sólo seré feliz si creo caminar en el sendero que conduce a la felicidad"
- "La ética orienta la moral que te guía"
- "Podría ser mas bello, pero no sería la misma persona"
- "Una cosa mal anula dos cosas bien"
- "Si el tiempo es oro, el fin nunca justifica los medios, ya que el medio es tiempo"
- "Casi todo en esta vida tiene sentido"
- "No dudo de que usted pueda tener todos los hombres que quiera… Al igual que le pido que tampoco dude que ninguno de esos hombres son como yo"
- "Sólo sé que al final de cada día debo estar contento conmigo mismo"
- "La radicalidad en cualquier faceta de la vida es una enfermedad, de fácil diagnóstico pero complicado tratamiento"
- "¿Cómo te puedes contentar con algo tan sencillo como ser feliz?"
- "Aprenderás con el sufrimiento lo que el dolor no fue capaz de enseñarte"
- "El pensamiento es infinito e impredecible"
- "Todos tenemos algo que decir"
- "La clave del éxito es saber que siempre puedes dar más"
- "Tropezar forma parte del aprendizaje"
- "¿Porqué sólo ves lo malo?"
- "Ser feliz es un estado de ánimo que se adquiere mezclando una pizca de engreído con un pellizco de falta de conocimiento sobre lo relativamente importante."
- "No conozco, evalúo"
- "Los impulsos me acercan a mi estado más animal y salvaje; son inevitables"
- "Por buscar no encontramos lo que buscamos"
- "La verdad es que no existe la verdad, sólo la construimos"
- "El compromiso no está ligado a la profesionalidad"
- "Sólo seré feliz si creo caminar en el sendero que conduce a la felicidad"
- "La ética orienta la moral que te guía"
- "Podría ser mas bello, pero no sería la misma persona"
- "Una cosa mal anula dos cosas bien"
- "Si el tiempo es oro, el fin nunca justifica los medios, ya que el medio es tiempo"
- "Casi todo en esta vida tiene sentido"
- "No dudo de que usted pueda tener todos los hombres que quiera… Al igual que le pido que tampoco dude que ninguno de esos hombres son como yo"
- "Sólo sé que al final de cada día debo estar contento conmigo mismo"
- "La radicalidad en cualquier faceta de la vida es una enfermedad, de fácil diagnóstico pero complicado tratamiento"
Etiquetas:
Frases
viernes, 1 de mayo de 2009
Breve parada
Yo vengo de un lugar donde el sol no solía salir. Así aprendí a caminar en la oscuridad, siendo testigo de que el camino de noche supone los mismos pasos que recorrer el camino con la claridad del día. Peregrino soy en la vida, pienso. Razonable al recorrerla, siento. Y suelo tropezar; más de lo que quiero, más de lo que me gustaría. Tarde o temprano me cultivé sabiendo que la noche formaba parte del camino, que los grandes prados no siempre acompañarían a este peregrino. Erré tantas veces como pasos di, creo. Eran mis tropiezos los únicos que podían enseñarme, y así lo hicieron. Era normal que el trayecto de una vida necesitase una parada. Paré y miré el horizonte, luego miré atrás, el descanso era tan importante como el propio camino. Cogí aliento, tomé provisiones, apunté notas en mi vieja libreta, y volví a emprender el viaje, el viaje de mi vida.
Etiquetas:
Caminos
miércoles, 29 de abril de 2009
Filosofía y verdad
Puedes ir a la biblioteca más cercana a casa y preguntar por la sección de filosofía. Allí encontrarás muchisimos libros, demasiados. Estantes llenos de enormes tomos, enciclopedias con millones de frases. De tanta documentación podriámos extraer miles de ideas, un sinfín de teorías. Algunas más en lo cierto, otras menos. Podrías buscar la explicación de la verdad leyendo en los libros, descubririás una enorme cantidad de ideologías, de vertientes históricas que hombres maravillosos a lo largo de la historia han plasmado. Viajarías a los pensamientos más profundos y reflexivos de la humanidad preguntándote asuntos que jamás pudiste imaginar.
Luego, puedes aplicar todas esas teorías a tu vida cotidiana, pues te darías cuenta de la utilidad de la filosofía. Puedes trazar mediante la ética unas pautas para guiar tu vida. Aplicarías el conocimiento y te convertirías en una persona fría, una persona que conoce bastante sobre la realidad. Te concienciarías de que la muerte supone el fin, o no, adquiriendo un carácter imperturbable sobre tu alrededor. Serías más fuerte en tu día a día creyendo dejar atrás el perspectivismo y creyendo que la verdad te acompaña.
Tantos libros en busca de la verdad, tantas horas de pensamientos desde los presocráticos, pasando por Platón, Hume, Nietzche.. hasta los más contemporaneos, tantas grandes frases y tantas vidas de amor hacia la filosofía, y todo, o casi todo, para buscar la verdad… La verdad es uno de los temas centrales que estudia la filosofía y mira que existen libros, que existen y han existido grandes mentes que intentasen expresar la esencia de la verdad. Y cada filósofo encontró su verdad, la plasmó, pero todavia no conocí el libro que me explicase eso de la verdad real, absoluta e invariable… Yo busqué la verdad, sigo en busca y captura de ella, pero he alcanzado una primera conclusión; la verdad es que no existe la verdad, sólo la construimos cada uno de nosotros.
Luego, puedes aplicar todas esas teorías a tu vida cotidiana, pues te darías cuenta de la utilidad de la filosofía. Puedes trazar mediante la ética unas pautas para guiar tu vida. Aplicarías el conocimiento y te convertirías en una persona fría, una persona que conoce bastante sobre la realidad. Te concienciarías de que la muerte supone el fin, o no, adquiriendo un carácter imperturbable sobre tu alrededor. Serías más fuerte en tu día a día creyendo dejar atrás el perspectivismo y creyendo que la verdad te acompaña.
Tantos libros en busca de la verdad, tantas horas de pensamientos desde los presocráticos, pasando por Platón, Hume, Nietzche.. hasta los más contemporaneos, tantas grandes frases y tantas vidas de amor hacia la filosofía, y todo, o casi todo, para buscar la verdad… La verdad es uno de los temas centrales que estudia la filosofía y mira que existen libros, que existen y han existido grandes mentes que intentasen expresar la esencia de la verdad. Y cada filósofo encontró su verdad, la plasmó, pero todavia no conocí el libro que me explicase eso de la verdad real, absoluta e invariable… Yo busqué la verdad, sigo en busca y captura de ella, pero he alcanzado una primera conclusión; la verdad es que no existe la verdad, sólo la construimos cada uno de nosotros.
Etiquetas:
Filosofía,
Nietzsche,
Pensamiento,
verdad
martes, 28 de abril de 2009
Posibles soluciones a la crisis
Bajo mi punto de vista, el Estado debe actuar como espectador activo de los acontecimientos relegando el protagonismo a los bancos, quienes desde el compromiso social deben asumir las consecuencias de la “burbuja inmobiliaria” que ellos mismo constituyeron. El Gobierno, como espectador activo, podría opinar y tomar decisiones en materias como los impuestos a las Pymes, las trabas de los trámites burocráticos, la estimulación en el consumo, la creación de obras públicas puntuales, ayudas sociales… pero no se deberían tomar medidas de apoyo económico a las empresas privadas, pues no pasa por ser la solución a la crisis, ya que agrava más la situación fomentando la dependencia.
Como solución a corto plazo, los distintos estamentos de la Administración puntualmente pueden estimular la economía mediante obras públicas para crear puestos de trabajo, pero esta estimulación debe ser coherente con planes a largo plazo que establezcan la estabilidad con una economía liberada. Otra de las medidas que puede tomar el Estado es la de fomentar la creación de Pymes disminuyendo sendos impuestos y trámites burocráticos, lo cual creará más puestos de trabajo. Las Pymes toman un papel relevante en esta crisis.
Como solución a largo plazo, los bancos deben autorregularse internamente aumentando su papel como parte causante de esta crisis, concediendo créditos a las Pymes y particulares y ofreciendo servicios que no sean meramente especulativos. La política de los bancos de enriquecerse a altas velocidad debe dejarse en un segundo plano, afrontando un periodo de compromiso donde éstos deben ser concientes de que pueden llegar a perder dinero en consecuencia de sus actos. Deben crearse acuerdos promovidos entre los representantes de las empresas y los bancos que faciliten la financiación de las actividades económicas a largo plazo. Los bancos tienen el poder de estimular la economía pero la estimulación si que depende del Gobierno.
El empleo es el problema real de la crisis, siendo éste quien puede mermar la calidad de vida social. He planteado que puntualmente el Estado puede incentivarlo con la contratación indirecta de empresas para la realización de obras públicas, esto haría disminuir el número de desempleados. También podría ser una solución la restricción a la creación de grandes superficies comerciales, que están achicando la cuota de mercado de las Pymes. Otra posibilidad pasa por la creación de Zonas Especiales (como la Zec) a lo largo de toda la península, con la intención de diversificar y estimular las actividades económicas. Proceder a una reconversión industrial fomentando el I+D también ofrecería atisbos de independencia de los sectores económicos.
Con respecto a los pisos que han quedado vacíos, lo más normal sería abaratarlos hasta precios razonables y reales, precios que los consumidores estarían dispuestos a pagar. Parece que, aún en los tiempo que corren, las inmobiliarias apenas hayan procedido a simbólicas disminuciones del precio de la vivienda, sabiendo que la especulación y la sobre valorización forma parte del precio de dichos inmuebles. Con el paso del tiempo el valor de la vivienda disminuirá, siendo asequibles para mayor número de personas, lo que paulatinamente conllevará a producirse nuevamente la adquisición de dichos hogares.
Como solución a corto plazo, los distintos estamentos de la Administración puntualmente pueden estimular la economía mediante obras públicas para crear puestos de trabajo, pero esta estimulación debe ser coherente con planes a largo plazo que establezcan la estabilidad con una economía liberada. Otra de las medidas que puede tomar el Estado es la de fomentar la creación de Pymes disminuyendo sendos impuestos y trámites burocráticos, lo cual creará más puestos de trabajo. Las Pymes toman un papel relevante en esta crisis.
Como solución a largo plazo, los bancos deben autorregularse internamente aumentando su papel como parte causante de esta crisis, concediendo créditos a las Pymes y particulares y ofreciendo servicios que no sean meramente especulativos. La política de los bancos de enriquecerse a altas velocidad debe dejarse en un segundo plano, afrontando un periodo de compromiso donde éstos deben ser concientes de que pueden llegar a perder dinero en consecuencia de sus actos. Deben crearse acuerdos promovidos entre los representantes de las empresas y los bancos que faciliten la financiación de las actividades económicas a largo plazo. Los bancos tienen el poder de estimular la economía pero la estimulación si que depende del Gobierno.
El empleo es el problema real de la crisis, siendo éste quien puede mermar la calidad de vida social. He planteado que puntualmente el Estado puede incentivarlo con la contratación indirecta de empresas para la realización de obras públicas, esto haría disminuir el número de desempleados. También podría ser una solución la restricción a la creación de grandes superficies comerciales, que están achicando la cuota de mercado de las Pymes. Otra posibilidad pasa por la creación de Zonas Especiales (como la Zec) a lo largo de toda la península, con la intención de diversificar y estimular las actividades económicas. Proceder a una reconversión industrial fomentando el I+D también ofrecería atisbos de independencia de los sectores económicos.
Con respecto a los pisos que han quedado vacíos, lo más normal sería abaratarlos hasta precios razonables y reales, precios que los consumidores estarían dispuestos a pagar. Parece que, aún en los tiempo que corren, las inmobiliarias apenas hayan procedido a simbólicas disminuciones del precio de la vivienda, sabiendo que la especulación y la sobre valorización forma parte del precio de dichos inmuebles. Con el paso del tiempo el valor de la vivienda disminuirá, siendo asequibles para mayor número de personas, lo que paulatinamente conllevará a producirse nuevamente la adquisición de dichos hogares.
lunes, 27 de abril de 2009
Los idiotas son más felices
Sigmund Freud exclamó:
- ¡Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo!
Esta frase provocó una leve carcajada a todos los presentes, incluso a mí. No obstante, tras el análisis de las obras del escritor austriaco y de vuelta a casa, me quedé dándole vueltas a su cita. ¿Idiotas? ¿Sólo ellos podían ser felices? Eso quiere decir que existe una indisoluble relación entre la felicidad y la idiotez; a cuanta mayor deficiencia intelectual, mayor felicidad. Entonces me pregunté si conocía a alguien feliz de verdad, alguien que hubiese alcanzado el elixir verdadero o la fórmula exacta para ser feliz, eso daría o quitaría la razón a la cita de Freud. Pensé durante horas en personas que fuesen felices, pero como la felicidad es incuantificable, me resultaría imposible enumerar a conocidos que fuesen felices. A decir verdad, no creía tan siquiera que yo fuese capaz de catalogar sin hablar con las personas sobre su felicidad. Así llegué a la conclusión de que debería buscar de otra forma.
Efectivamente, ya había buscado a personas felices sin resultado alguno, ahora tocaba pues, buscar a los idiotas. Avivadamente me vinieron a la cabeza una cantidad innumerable de idiotas. De tantos que conocía mi cabeza se hizo un lío, me congestioné y no pude sacar conclusiones específicas. Aún así, mi maquina pensante siempre tenía soluciones para mis congestiones mentales, y por ello creo un prototipo generalista de lo que es un idiota. Yo sabía que el idiota no nacía, se hacía con la relación interpersonal, es más, sólo actuaba así cuando se encontraba interactuando con demás individuos. Una de las particularidades de éstos es que no ofrecían cualidades perceptibles a primera vista, se necesitaba hablar con ellos durante un largo rato para poder reconocerlos. Ellos siempre intentaban parecer mejor que yo argumentándome sus increíbles cualidades, contrarrestando las mías y presumiendo de todo cuanto hacían. Los idiotas siempre tenían la verdad, o eso decían, y si les mostraba mis razones ellos se limitaban a no escuchar. Parecían no necesitar aprender de mí, ellos lo sabían todo, pero yo tenía que aprender de ellos eso que Freud había dicho sobre la felicidad.
A partir de aquella reflexión tomé muy en cuenta la prepotencia de los idiotas que conocía. Los escuchaba detenidamente e incluso los llamaba para saber como se encontraban. Recuerdo incluso ir al cine con uno de ellos, éste, al terminar la película no dudo en venir a explicármela con aires de superioridad tan característicos de este tipo de personas. Parecían ser tan felices, tan seguros de si mismo, que realmente no podía dudar de las palabras de Sigmund Freud. Tras dos semanas de análisis pude distinguir que efectivamente todos eran felices, o por lo menos lo eran más que yo. Lo que no conseguía conocer era porqué los idiotas eran felices y los normales no, pero hubo una cualidad común a todos, la ignorancia.
Eran las 15:00 horas de un domingo, llené la bañera de agua hirviendo y me sumergí para descansar del cansancio y estrés acumulado a lo largo de toda la semana, entonces… ¡Claro! Espontáneamente una bombilla iluminó mi pensamiento y alcancé una conclusión, podría entablar conceptos que estuviesen relacionados con “idiota” y “felicidad”. Después de recapacitar sólo pensé que una palabra encajase en aquel puzzle, la palabra era… ignorancia. Salí de la ducha en busca de un diccionario para aclarar varias dudas, primero busqué la palabra idiota, la cual decía en su segunda acepción “engreído sin fundamento para ello” y en su tercera “tonto, corto de entendimiento”. Asocié ambas definiciones y me quedó que un idiota es un tonto engreído de corto de entendimiento. Lugo busqué ignorancia, “falta de conocimiento sobre ciencia, de letras y noticias, general o particular” fue la definición que encontré. De este modo solo me faltaba buscar la palabra felicidad sobre la cual se decía que es “estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien” (no me gustó la definición, pero bueno…). Como conclusión obtuve una frase que podía ayudar a todos los infelices, una frase que los ayudase por lo menos, a parecer más idiotas:
“Ser feliz es un estado de ánimo que se adquiere mezclando una pizca de engreído con un pellizco de falta de conocimiento sobre lo relativamente importante.“
- ¡Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo!
Esta frase provocó una leve carcajada a todos los presentes, incluso a mí. No obstante, tras el análisis de las obras del escritor austriaco y de vuelta a casa, me quedé dándole vueltas a su cita. ¿Idiotas? ¿Sólo ellos podían ser felices? Eso quiere decir que existe una indisoluble relación entre la felicidad y la idiotez; a cuanta mayor deficiencia intelectual, mayor felicidad. Entonces me pregunté si conocía a alguien feliz de verdad, alguien que hubiese alcanzado el elixir verdadero o la fórmula exacta para ser feliz, eso daría o quitaría la razón a la cita de Freud. Pensé durante horas en personas que fuesen felices, pero como la felicidad es incuantificable, me resultaría imposible enumerar a conocidos que fuesen felices. A decir verdad, no creía tan siquiera que yo fuese capaz de catalogar sin hablar con las personas sobre su felicidad. Así llegué a la conclusión de que debería buscar de otra forma.
Efectivamente, ya había buscado a personas felices sin resultado alguno, ahora tocaba pues, buscar a los idiotas. Avivadamente me vinieron a la cabeza una cantidad innumerable de idiotas. De tantos que conocía mi cabeza se hizo un lío, me congestioné y no pude sacar conclusiones específicas. Aún así, mi maquina pensante siempre tenía soluciones para mis congestiones mentales, y por ello creo un prototipo generalista de lo que es un idiota. Yo sabía que el idiota no nacía, se hacía con la relación interpersonal, es más, sólo actuaba así cuando se encontraba interactuando con demás individuos. Una de las particularidades de éstos es que no ofrecían cualidades perceptibles a primera vista, se necesitaba hablar con ellos durante un largo rato para poder reconocerlos. Ellos siempre intentaban parecer mejor que yo argumentándome sus increíbles cualidades, contrarrestando las mías y presumiendo de todo cuanto hacían. Los idiotas siempre tenían la verdad, o eso decían, y si les mostraba mis razones ellos se limitaban a no escuchar. Parecían no necesitar aprender de mí, ellos lo sabían todo, pero yo tenía que aprender de ellos eso que Freud había dicho sobre la felicidad.
A partir de aquella reflexión tomé muy en cuenta la prepotencia de los idiotas que conocía. Los escuchaba detenidamente e incluso los llamaba para saber como se encontraban. Recuerdo incluso ir al cine con uno de ellos, éste, al terminar la película no dudo en venir a explicármela con aires de superioridad tan característicos de este tipo de personas. Parecían ser tan felices, tan seguros de si mismo, que realmente no podía dudar de las palabras de Sigmund Freud. Tras dos semanas de análisis pude distinguir que efectivamente todos eran felices, o por lo menos lo eran más que yo. Lo que no conseguía conocer era porqué los idiotas eran felices y los normales no, pero hubo una cualidad común a todos, la ignorancia.
Eran las 15:00 horas de un domingo, llené la bañera de agua hirviendo y me sumergí para descansar del cansancio y estrés acumulado a lo largo de toda la semana, entonces… ¡Claro! Espontáneamente una bombilla iluminó mi pensamiento y alcancé una conclusión, podría entablar conceptos que estuviesen relacionados con “idiota” y “felicidad”. Después de recapacitar sólo pensé que una palabra encajase en aquel puzzle, la palabra era… ignorancia. Salí de la ducha en busca de un diccionario para aclarar varias dudas, primero busqué la palabra idiota, la cual decía en su segunda acepción “engreído sin fundamento para ello” y en su tercera “tonto, corto de entendimiento”. Asocié ambas definiciones y me quedó que un idiota es un tonto engreído de corto de entendimiento. Lugo busqué ignorancia, “falta de conocimiento sobre ciencia, de letras y noticias, general o particular” fue la definición que encontré. De este modo solo me faltaba buscar la palabra felicidad sobre la cual se decía que es “estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien” (no me gustó la definición, pero bueno…). Como conclusión obtuve una frase que podía ayudar a todos los infelices, una frase que los ayudase por lo menos, a parecer más idiotas:
“Ser feliz es un estado de ánimo que se adquiere mezclando una pizca de engreído con un pellizco de falta de conocimiento sobre lo relativamente importante.“
Consejos para animadores (I parte)
Primeras ideas.
Digamos que mi experiencia con la juventud comenzó allá por 2005, cuando con 19 años recibí, tras haber confiado mi currículum por alguna de aquellas oficinas, una llamada de un Ayuntamiento cualquiera de España, mi país. Todo era nuevo, tan nuevo como el olor de un coche recién estrenado y yo, su novel conductor. Inseguro de mi mismo, con falta de convicción y voz temblorosa, apenas pude mostrar mis virtudes en una breve presentación con la que sería mi superiora. Ciertamente debo reconocer que cuando me dijeron Animador Sociocultural desconocí por completo las funciones del trabajo, me sonó como un tecnicismo de aquellos que leía en cualquier informe médico sobre mí tras acudir a una consulta.
Me consideré un privilegiado. Con 19 años tenía ante mí el reto de ofrecer a la gente de mi edad, incluso mayor que yo, actividades de ocio acordes a sus necesidades. Esa era primeramente mi labor; hablar con los jóvenes usuarios del Centro Juvenil para obtener información que luego tendría que mostrar en las reuniones de coordinación de Juventud. Me gustaba hacerme llamar “intermediario”, el que transmite información. De este modo, pasé las tardes de los primeros meses de trabajo hablando, jugando al billar, al ping-pong, a la Play Station, es decir, divirtiéndome con mis amigos y con quien quisiera divertirse con nosotros. Esa parecía ser la labor del Monitor que yo deducía de lo que se me exigía y de lo que debía hacer o argumentar haber hecho.
“El animador tiene que animar”, valga la redundancia, era una de las efusivas frases que mencionaban mis compañeros durante mis primeros días de trabajo, vivificar al presente asistente, en cualquier actividad, era el cometido en la teoría que me habían encargado. Verdaderamente, para mí, aquello de animar, a primera vista, me pareció demasiado simple, lo suficiente como para creer que cualquier persona podía realizar ese trabajo. Ese prejuicio mostraba ser cierto ante mis ojos, pero no mostraba la realidad. Yo no era una persona excesivamente prejuzgante, al contrario, me consideraba bastante relativista y comprensiva con los demás, facultades éstas que posiblemente fuesen positivas en esta profesión.
Con el transcurso del primer mes pude tener unas primeras nociones de cómo tratar, desde la formalidad de la Administración, a los que eran mis conocidos, a mis amigos, y a los que no lo eran. Empecé a trabajar sobre la imagen que debía trasladar desde el Ayuntamiento a los adolescentes, tenía que buscar la fórmula que encontrase un punto de equilibrio entre las demandas de los jóvenes y las ofertas de la Concejalía. No me gustaba hablar de jóvenes como colectivo porque los grupos suelen estar predefinidos y generalizan al individuo. Quizá esa generalización del comportamiento de los jóvenes me pareció, y me sigue pareciendo a día de hoy, un error de base en el planteamiento por parte de la Administración.
Primer contacto
Cuando dejas de ser un “pivito” más en la acción y te conviertes en el centro del meollo, la percepción de la actividad sufre una considerable metamorfosis. Esa modificación mental de la percepción de un mismo suceso requiere de un proceso de adaptación tanto para el animador como para el propio joven. Se trata de un periodo de convivencia en el cual animador y adolescente entablan un primer contacto para conocerse mutuamente. Esa primera impresión camina ligada a un prejuicio innato que nos hace verter valoraciones prematuras sobre el individuo, y que nos impiden, con casi toda seguridad, hacer una evaluación objetiva sobre cualquier individuo o proceso.
Para afrontar este primer contacto, prejuicios a parte, existen miles de fórmulas que pretenden hacer más mecánico este proceso. Yo, con un planteamiento un tanto relativista, planteo que cada circunstancia requiere de una acción concreta y las generalizaciones, como ya he mencionado, siempre conducen a la inexactitud. Hay manuales que preparan terapias de primer contacto con colectivos juveniles, pero no es objeto de este libro profundizar en ello, aquí hablaré de mi experiencia al establecer un primer encuentro con colectivos juveniles.
La experiencia me dice que con el paso de los días, el primer contacto sólo queda en eso, en un primer contacto. Generalmente este primer encuentro, si no es muy desastroso, no deriva en consecuencias importantes sobre el futuro. Así, en esta fase, yo no di especial importancia a mi comportamiento ni a las dinámicas que debía trabajar, no profundicé en lo que quería hacer ni en mi forma de hacerlo, no quería valoraciones subjetivas prematuras sobre mi gestión y sobre mi persona. Lo único que pretendí en mi primer contacto fue alejarlo de hechos desastrosos que condicionasen el camino a recorrer. Mi camino era un trabajo a largo plazo, y no proyectaba vaciar la cantimplora el primer día, tenía que custodiar el agua para todo el trayecto. A su vez, creando esta pequeña distancia relacional, podía generar un espacio de misterio. Brindaba poca información a los jóvenes y eran estos quienes tendrían que conseguir la restante información, era una especie de juego de investigación que los jóvenes desconocían y del cual eran partícipes.
El panorama que me encontré fue el de un grupo bastante poco involucrado y nada participativo, un grupo que apenas apreciaba cambios de monitores y que realmente hacían de su aportación al Centro una participación ciertamente informal y esporádica. No quiero decir con esto que todos los panoramas sean similares. Sabía que los monitores anteriores a mí entablaban en el primer contacto una relación excesivamente cercana que podía llegar a ser agobiante, brindando todo el trabajo por hacer en las 2 horas de duración del encuentro, mostrando el camino predeterminado a recorrer. Era (y es) un comportamiento excéntrico y extrovertido que llamaba, cuanto menos, la atención de los presentes. Ello generaba, para bien o para mal, expectativas en el colectivo juvenil que, bajo mi percepción, no solían provocar buenos resultados. Sé que la iniciativa es un principio fundamental para fomentar la participación pero, en este caso, quizá la iniciativa no conduciría más que al compromiso y a la responsabilidad, y ello no solía atraer a los jóvenes. Si iba a trabajar con jóvenes que no querían comprometerse, no debía hacerles cambiar de opinión y comprometerlos, debía ofrecerles actividades que no conllevasen compromiso. Aquí podríamos caer en un debate de compromiso y de funciones de un animador, pero ya profundizaré más adelante en ello.
Mi primer contacto con jóvenes en una Casa de Juventud fue algo frío, sin contacto excesivo y con conversaciones sencillas que más bien pretendían no caer mal ni generar ningún “desastre”. No quería ser el centro de la acción ni el tema de debate, quería ser uno más, ya que esa actitud egocéntrica de ser el centro de La Casa de Juventud no me parecía adecuada, aunque las circunstancias a veces lo establecían. Se podría considerar como una actitud moderada, que aunque no fuese cercana, si que prendía sobre todo escuchar. Para mi era más importante escuchar que proponer. Escuchaba las conversaciones de los jóvenes, hablaba, cuando el momento lo requería, con ellos… Si escuchaba y percibía cada sensación y cada comportamiento y no llamaba la atención, siempre que el momento no lo requería, sería un usuario más aunque, este planteamiento, tendría mis dificultades, que ya veremos más adelante como solucioné.
Me fije además que otros animadores hablaban de proyectos y de excursiones que se iban a hacer. Contrariamente yo escuchaba a los usuarios y así podía sacar conclusiones más precisas sobre que hacer y como hacerlo. Las dos formas de establecer un primer contacto a buen seguro serán eficaces en circunstancias determinadas, en mi circunstancia esa actitud me pareció la correcta.
En definitiva, en este primer contacto procuré ser uno más, un joven más (que lo era), no llamar la atención ni generar un prejuicio, eso me daría una base sólida para afrontar un futuro continuista y acertado.
Fase de adaptación
Si el primer contacto nos conduce a la interacción mutua, debemos ser concientes de la importancia de adaptar nuestras habilidades a nuestro entorno, a las circunstancias concretas de cada actividad.
Si la relación con los jóvenes requiere de un primer contacto, éste, irremediablemente, nos conduce a un espacio temporal en el cual tendremos que conocer y hacernos a la idea de cómo actúan éstos, es decir, un periodo de relación que sirva de vehículo para el conocimiento mutuo entre monitor y adolescente… Este periodo se conoce como fase de adaptación y puede durar días, semanas, meses, incluso años… Algunos dicen que en este periodo sólo debemos conocer, percibir, sería una especie de extensión de lo que para mí, era el primer contacto. Si muchos hacían de su primera toma de contacto una exposición de actividades, la fase de adaptación se convertía en un periodo de análisis largo y taciturno. No por la falta de excentricidad del monitor, no por la escasez de interacción, pero si por la falta de actividades. En el apartado anterior hablé del primer encuentro, en el cual era partidario de percibir… Pero eso sólo me valía el primer día, el segundo o, como mucho, el tercero. A partir de ahí ya debía Personalmente opino que la fase de adaptación nunca termina, es una cuesta interminable que parece tener fin, pero que cuanto más caminamos más nos damos cuenta de que es imposible llegar a lo más alto.
Digamos que mi experiencia con la juventud comenzó allá por 2005, cuando con 19 años recibí, tras haber confiado mi currículum por alguna de aquellas oficinas, una llamada de un Ayuntamiento cualquiera de España, mi país. Todo era nuevo, tan nuevo como el olor de un coche recién estrenado y yo, su novel conductor. Inseguro de mi mismo, con falta de convicción y voz temblorosa, apenas pude mostrar mis virtudes en una breve presentación con la que sería mi superiora. Ciertamente debo reconocer que cuando me dijeron Animador Sociocultural desconocí por completo las funciones del trabajo, me sonó como un tecnicismo de aquellos que leía en cualquier informe médico sobre mí tras acudir a una consulta.
Me consideré un privilegiado. Con 19 años tenía ante mí el reto de ofrecer a la gente de mi edad, incluso mayor que yo, actividades de ocio acordes a sus necesidades. Esa era primeramente mi labor; hablar con los jóvenes usuarios del Centro Juvenil para obtener información que luego tendría que mostrar en las reuniones de coordinación de Juventud. Me gustaba hacerme llamar “intermediario”, el que transmite información. De este modo, pasé las tardes de los primeros meses de trabajo hablando, jugando al billar, al ping-pong, a la Play Station, es decir, divirtiéndome con mis amigos y con quien quisiera divertirse con nosotros. Esa parecía ser la labor del Monitor que yo deducía de lo que se me exigía y de lo que debía hacer o argumentar haber hecho.
“El animador tiene que animar”, valga la redundancia, era una de las efusivas frases que mencionaban mis compañeros durante mis primeros días de trabajo, vivificar al presente asistente, en cualquier actividad, era el cometido en la teoría que me habían encargado. Verdaderamente, para mí, aquello de animar, a primera vista, me pareció demasiado simple, lo suficiente como para creer que cualquier persona podía realizar ese trabajo. Ese prejuicio mostraba ser cierto ante mis ojos, pero no mostraba la realidad. Yo no era una persona excesivamente prejuzgante, al contrario, me consideraba bastante relativista y comprensiva con los demás, facultades éstas que posiblemente fuesen positivas en esta profesión.
Con el transcurso del primer mes pude tener unas primeras nociones de cómo tratar, desde la formalidad de la Administración, a los que eran mis conocidos, a mis amigos, y a los que no lo eran. Empecé a trabajar sobre la imagen que debía trasladar desde el Ayuntamiento a los adolescentes, tenía que buscar la fórmula que encontrase un punto de equilibrio entre las demandas de los jóvenes y las ofertas de la Concejalía. No me gustaba hablar de jóvenes como colectivo porque los grupos suelen estar predefinidos y generalizan al individuo. Quizá esa generalización del comportamiento de los jóvenes me pareció, y me sigue pareciendo a día de hoy, un error de base en el planteamiento por parte de la Administración.
Primer contacto
Cuando dejas de ser un “pivito” más en la acción y te conviertes en el centro del meollo, la percepción de la actividad sufre una considerable metamorfosis. Esa modificación mental de la percepción de un mismo suceso requiere de un proceso de adaptación tanto para el animador como para el propio joven. Se trata de un periodo de convivencia en el cual animador y adolescente entablan un primer contacto para conocerse mutuamente. Esa primera impresión camina ligada a un prejuicio innato que nos hace verter valoraciones prematuras sobre el individuo, y que nos impiden, con casi toda seguridad, hacer una evaluación objetiva sobre cualquier individuo o proceso.
Para afrontar este primer contacto, prejuicios a parte, existen miles de fórmulas que pretenden hacer más mecánico este proceso. Yo, con un planteamiento un tanto relativista, planteo que cada circunstancia requiere de una acción concreta y las generalizaciones, como ya he mencionado, siempre conducen a la inexactitud. Hay manuales que preparan terapias de primer contacto con colectivos juveniles, pero no es objeto de este libro profundizar en ello, aquí hablaré de mi experiencia al establecer un primer encuentro con colectivos juveniles.
La experiencia me dice que con el paso de los días, el primer contacto sólo queda en eso, en un primer contacto. Generalmente este primer encuentro, si no es muy desastroso, no deriva en consecuencias importantes sobre el futuro. Así, en esta fase, yo no di especial importancia a mi comportamiento ni a las dinámicas que debía trabajar, no profundicé en lo que quería hacer ni en mi forma de hacerlo, no quería valoraciones subjetivas prematuras sobre mi gestión y sobre mi persona. Lo único que pretendí en mi primer contacto fue alejarlo de hechos desastrosos que condicionasen el camino a recorrer. Mi camino era un trabajo a largo plazo, y no proyectaba vaciar la cantimplora el primer día, tenía que custodiar el agua para todo el trayecto. A su vez, creando esta pequeña distancia relacional, podía generar un espacio de misterio. Brindaba poca información a los jóvenes y eran estos quienes tendrían que conseguir la restante información, era una especie de juego de investigación que los jóvenes desconocían y del cual eran partícipes.
El panorama que me encontré fue el de un grupo bastante poco involucrado y nada participativo, un grupo que apenas apreciaba cambios de monitores y que realmente hacían de su aportación al Centro una participación ciertamente informal y esporádica. No quiero decir con esto que todos los panoramas sean similares. Sabía que los monitores anteriores a mí entablaban en el primer contacto una relación excesivamente cercana que podía llegar a ser agobiante, brindando todo el trabajo por hacer en las 2 horas de duración del encuentro, mostrando el camino predeterminado a recorrer. Era (y es) un comportamiento excéntrico y extrovertido que llamaba, cuanto menos, la atención de los presentes. Ello generaba, para bien o para mal, expectativas en el colectivo juvenil que, bajo mi percepción, no solían provocar buenos resultados. Sé que la iniciativa es un principio fundamental para fomentar la participación pero, en este caso, quizá la iniciativa no conduciría más que al compromiso y a la responsabilidad, y ello no solía atraer a los jóvenes. Si iba a trabajar con jóvenes que no querían comprometerse, no debía hacerles cambiar de opinión y comprometerlos, debía ofrecerles actividades que no conllevasen compromiso. Aquí podríamos caer en un debate de compromiso y de funciones de un animador, pero ya profundizaré más adelante en ello.
Mi primer contacto con jóvenes en una Casa de Juventud fue algo frío, sin contacto excesivo y con conversaciones sencillas que más bien pretendían no caer mal ni generar ningún “desastre”. No quería ser el centro de la acción ni el tema de debate, quería ser uno más, ya que esa actitud egocéntrica de ser el centro de La Casa de Juventud no me parecía adecuada, aunque las circunstancias a veces lo establecían. Se podría considerar como una actitud moderada, que aunque no fuese cercana, si que prendía sobre todo escuchar. Para mi era más importante escuchar que proponer. Escuchaba las conversaciones de los jóvenes, hablaba, cuando el momento lo requería, con ellos… Si escuchaba y percibía cada sensación y cada comportamiento y no llamaba la atención, siempre que el momento no lo requería, sería un usuario más aunque, este planteamiento, tendría mis dificultades, que ya veremos más adelante como solucioné.
Me fije además que otros animadores hablaban de proyectos y de excursiones que se iban a hacer. Contrariamente yo escuchaba a los usuarios y así podía sacar conclusiones más precisas sobre que hacer y como hacerlo. Las dos formas de establecer un primer contacto a buen seguro serán eficaces en circunstancias determinadas, en mi circunstancia esa actitud me pareció la correcta.
En definitiva, en este primer contacto procuré ser uno más, un joven más (que lo era), no llamar la atención ni generar un prejuicio, eso me daría una base sólida para afrontar un futuro continuista y acertado.
Fase de adaptación
Si el primer contacto nos conduce a la interacción mutua, debemos ser concientes de la importancia de adaptar nuestras habilidades a nuestro entorno, a las circunstancias concretas de cada actividad.
Si la relación con los jóvenes requiere de un primer contacto, éste, irremediablemente, nos conduce a un espacio temporal en el cual tendremos que conocer y hacernos a la idea de cómo actúan éstos, es decir, un periodo de relación que sirva de vehículo para el conocimiento mutuo entre monitor y adolescente… Este periodo se conoce como fase de adaptación y puede durar días, semanas, meses, incluso años… Algunos dicen que en este periodo sólo debemos conocer, percibir, sería una especie de extensión de lo que para mí, era el primer contacto. Si muchos hacían de su primera toma de contacto una exposición de actividades, la fase de adaptación se convertía en un periodo de análisis largo y taciturno. No por la falta de excentricidad del monitor, no por la escasez de interacción, pero si por la falta de actividades. En el apartado anterior hablé del primer encuentro, en el cual era partidario de percibir… Pero eso sólo me valía el primer día, el segundo o, como mucho, el tercero. A partir de ahí ya debía Personalmente opino que la fase de adaptación nunca termina, es una cuesta interminable que parece tener fin, pero que cuanto más caminamos más nos damos cuenta de que es imposible llegar a lo más alto.
viernes, 24 de abril de 2009
Relación cultural es... Interculturalidad
Esta semana he tenido el placer de impartir una charla sobre interculturalidad con mi buen amigo Ariam. A lo largo de la jornada más de 120 jóvenes pasaron por las inmediaciones del aula de proyeccíones del IES San Miguel, donde mostramos nuestros conocimientos relacionados con la materia.
Las sensaciones con las que preparaba la charla no han distado en exceso de lo acontecido, más he visto interes por parte de los jóvenes. (continuará)
Las sensaciones con las que preparaba la charla no han distado en exceso de lo acontecido, más he visto interes por parte de los jóvenes. (continuará)
Etiquetas:
Interculturalidad
miércoles, 22 de abril de 2009
Dios ha muerto
Dios ha muerto, dijo Nietzsche enterrando al error del nihilismo que había apresado a nuestra Europa desde que Platón creó tal mentira. Y es que antes que la Iglesia, fue Platón quien habló de otro mundo, el mundo de las ideas más concretamente. Ese mundo del que venimos y al que vamos, ese mundo donde existe lo permanente, lo auténtico, donde la esencia se muestra y todas nuestras preguntas obtienen verdaderas respuestas. Luego la Iglesia adaptó ciertos conceptos pero engrandeció hasta niveles surrealistas tal idea redefiniendo la idea del bien de Platón a un término que seguro que te suena más: Dios. Hubo quien definió a Dios como lo perfecto, aquellas cualidades humanas como la bondad o la compresión se elevaron hacia el infinito y obtuvimos un ser todopoderoso. Él regiría nuestras vidas dotándonos de una reencarnación en alma tras la muerte, esa será nuestra salvación si actuamos como sus libros indican. A su vez, nos dieron manuales (Biblias, Coranes…) que mostraban como debíamos actuar para alcanzar “el otro mundo” o “el paraíso”.
Gracias, principalmente a los romanos, la religión en Europa creció rápidamente y se impuso el catolicismo como religión principal durante 21 siglos. Este periodo histórico es lo que Nietzsche llamó nihilismo. La primera consecuencia que se deriva de la difusión de este tipo de religiones, que creen en la reencarnación y existencia de dos mundos, es bastante sencilla; se resta importancia a este mundo, lo dejan en un segundo plano convirtiendo nuestras vidas en un vehiculo hacia lo divino, hacia la felicidad eterna. Así malvivimos y no aprovechamos la única oportunidad que tenemos para ser felices; nuestra única vida. Con este pensamiento religioso se contiene, mediante el temor a ser excluido del “paraíso”, a la sociedad… Pero querido lector, puedes estar tranquilo, Dios ha muerto y como afirma el propio Nietzsche, este profundo sueño en el que nos sumergió la religión irá despertando porque forma parte de nuestra naturaleza enfrentarnos a la razón. Es nuestra ética y nuestra moral la que matará a Dios.
Gracias, principalmente a los romanos, la religión en Europa creció rápidamente y se impuso el catolicismo como religión principal durante 21 siglos. Este periodo histórico es lo que Nietzsche llamó nihilismo. La primera consecuencia que se deriva de la difusión de este tipo de religiones, que creen en la reencarnación y existencia de dos mundos, es bastante sencilla; se resta importancia a este mundo, lo dejan en un segundo plano convirtiendo nuestras vidas en un vehiculo hacia lo divino, hacia la felicidad eterna. Así malvivimos y no aprovechamos la única oportunidad que tenemos para ser felices; nuestra única vida. Con este pensamiento religioso se contiene, mediante el temor a ser excluido del “paraíso”, a la sociedad… Pero querido lector, puedes estar tranquilo, Dios ha muerto y como afirma el propio Nietzsche, este profundo sueño en el que nos sumergió la religión irá despertando porque forma parte de nuestra naturaleza enfrentarnos a la razón. Es nuestra ética y nuestra moral la que matará a Dios.
lunes, 20 de abril de 2009
Kant. El sistema
Estado Naturaleza.
El Estado Naturaleza confiere a aquella distribución social implantada en grupos de personas previa a la configuración del Estado Civil como lo conocemos. Tal y como plantearon Hobbes, Locke, Rousseau o Kant, existen diversas vertientes y teorías acerca de cómo actuaba el individuo en el Estado Naturaleza. Si bien Hobbes y Kant nos plantean que en ese tipo de Estado premiaba la agresividad o la maldad intrínseca de la naturaleza humana, Locke o Rousseau se muestran contrarios defendiendo la bondad y la verdadera libertad existente del individuo anteriormente a la creación del Estado. De este modo, nos encontramos ante dos teorías totalmente opuestas en las cuales se afrontan temas como la verdadera naturaleza humana o su sociabilidad, y su carácter de ser social.
Si bien, he analizado ambas posibilidades y, debo reconocer que el posicionamiento de Kant parece el más acertado puesto que plantea que en el Estado Naturaleza existe un caos donde prevalece el “todos contra todos” y “la ley del más fuerte”. En un mundo donde no existiese el Estado Civil, la fuerza física y las ansias de poder reinarían, siendo la abolición de derechos un acto palpable ya que los más fuertes reprimirían a los más débiles para aumentar su valor, sabiendo que el ser humano es ambicioso por naturaleza. Además, y lo peor de todo, no se garantizaría la libertad del individuo ni de sus derechos, puesto que ningún órgano “justo” podría reprimir actos vandálicos tales como asesinatos, secuestros, robos… Así, podemos llegar a la conclusión de que el objeto máximo del Estado Civil es el de reprimir nuestra naturaleza, de controlar nuestras actitudes más “animales” para desarrollar nuestra única capacidad diferenciadora; la racionalidad. Consecuentemente, el Estado Civil pondrá en funcionamiento herramientas que actuarán en consecuencias a los comportamientos que vayan en contra de lo que se instituye como leyes o derechos establecidos como necesarios. Estas herramientas garantizarían principalmente nuestra libertad (salvo en el caso del absolutismo) sin que ésta afecte a la de los demás, afectará también a la igualdad de todos los agentes o a la paz y la fraternidad entre otros tantos.
Precisamente el contrato social surgió como una necesidad real y moral, como un avance de la especie a sabiendas de que con la interrelación de individuos humanos sé desarrollará de manera más veloz y más eficiente nuestra especie conociendo que, como decía Aristóteles, somos seres sociales. Y como seres sociales hemos creado un sistema social para convivir en paz, para coexistir apaciblemente creando un instrumento que garantice una convivencia armónica. Desde la ética, y bajo mi punto de vista, esa sería la definición de contrato social. En este punto somos concientes de que el Estado Civil surge como una necesidad ética y política: ética porque somos seres sociales y tenemos la necesidad natural de relacionarnos con otras personas de la mejor manera posible, y política debido a que necesitamos garantizar unos derechos tales como la propiedad privada, la libertad, la igualdad, las fronteras internacionales, etc. mediante una organización racional, lo que conlleva a la creación de un sistema político ejecutor de tales necesidades.
Hemos hablado de Sistema Civil como sistema de represión, pero no como sistema de represión de nuestros derechos, sino de nuestra naturaleza más agresiva. Nuestros instintos más animales no tendrían cabida en una sociedad de millones de habitantes que se relacionan entre si, o más desplazado hacia nuestros tiempos, esta naturaleza primitiva no tendría cabida en una sociedad globalizada, es más, sin Estado Civil, no podría existir ni el desarrollo ni la sociedad globalizada como la conocemos. Esto desemboca en una nueva idea, en la cual el progreso solo es posible con la creación de un Estado Civil, donde éste reprime nuestros impulsos más feroces pero además garantiza nuestro bienestar (o por lo menos debería). Pero, ¿es necesario el progreso? o sencillamente ¿qué es el progreso? ¿Forma parte de nuestra naturaleza progresar?
Yo definiría al progreso, en el contexto que nos toca, como aquel crecimiento de una u otra forma de la calidad de vida de una persona dentro de una sociedad a lo largo de la historia. La maximización de la calidad de vida de una sociedad supone progresar, supone vivir mejor y disfrutar más de nuestra libertad, de nuestros derechos, de la igualdad… Debemos plantearnos que en un Estado Natural este tipo de progreso no tendría cabida puesto que sin normas de convivencias, sin organización social o simplemente sin represión de instintos animales, la calidad de vida y su progreso quedaría en “stop”. Habrá quien ahora plantee que el progreso no forma parte de nuestra naturaleza, o como Locke, quien plantea el Estado Natural como el que debe implantarse en las sociedades, teoría a la que soy completamente contrario pues no ofrece garantía de libertad ni de derechos. La cualidad que nos diferencia de los demás seres vivos es la razón, lo cual naturalmente nos hace diferentes, nos hace incomparables con los animales. Los humanos hemos aprovechado nuestra cualidad para desarrollarnos por el mero hecho de que es necesario, por nuestra naturaleza de ser sociable y por la necesidad imperiosa de aumentar nuestra calidad de vida, es decir, para vivir mejor.
Hacia la paz perpetua.
Kant defiende la necesidad de la guerra entre los individuos para el progreso de la Cultura y la guerra entre Estados con el objeto de alcanzar la paz perpetua. Este planteamiento, que hace depender la paz y el progreso de la guerra, es muy discutible. Una objeción evidente, por ejemplo, podría ser la posibilidad de una guerra nuclear que no dejaría opción sino a una paz de cementerio. Y es que, contra lo que defiende el propio Kant, la guerra no debe ser un instrumento válido para garantizar la paz, pues lo que se consigue mediante la violencia sólo con violencia se podría mantener.
De manera empírica, en la historia de la humanidad, se refleja que las guerras sólo sirven para desestabilizar y sembrar odio. Si bien no existen guerras buenas o necesarias, existen, bajo mi punto de vista, guerras evitables. Eso atiende a que cualquier conflicto resuelto por armas, bien sean Guerras Civiles, Revoluciones, Guerras entre Naciones… podrían resolverse con la predisposición de ambas partes a “negociar”. Esa es la palabra que en este contexto sería antónimo de “guerrear”, pues con sentido común y dialogo la guerra siempre puede reducirse a un debate oral donde los argumentos pueden ser mas poderosos que las armas.
En “Hacia la paz perpetua” Kant propone afirmaciones como las que se presentan a continuación:
“No debe ser válido como tal tratado de paz ninguno que se haya celebrado con la reserva secreta de algún motivo de guerra futura”.
Es evidente que un tratado en el cual se justifiquen o se posibiliten guerras futuras no ofrecerá ningún atisbo de garantía para caminar “Hacia la paz perpetua”. Esto, en nuestro contexto, se podría transpolar a los tratados de tregua entre gobierno y E.T.A. Estos tratados no garantizan una paz futura, por lo que son contrarios a los planteamientos de Kant. Bajo mi punto de vista, esta claro que cualquier Tratado de Paz debe garantizar la paz futura, siendo de carácter público para el conocimiento de la nación, mostrando la garantía de fraternidad entre los pueblos.
“Con el tiempo los ejércitos permanentes deben desaparecer totalmente”.
Hoy día la situación es justamente la contraria: las naciones, con EEUU a la cabeza, aspiran a armarse cada vez más, y especialmente con el arma definitiva, el arma nuclear. Aunque disminuya el número de soldados al profesionalizarse los ejércitos el avance tecnológico convierte a los ejércitos en una amenaza permanente no sólo para la paz sino también para la supervivencia de la humanidad.
“Ningún estado debe inmiscuirse por la fuerza en la constitución y en el gobierno de otro”.
Un ejemplo claro de violación contraria a esta idea puede ser la Guerra entre Estados Unidos e Irak, donde los norteamericanos creen tener el derecho moral de arreglar los asuntos internos del pueblo irakí. En este caso, me parece acertado pensar que cada pueblo debe configurar su propio destino sin que exista la intervención exterior, pues esta siempre se producirá en función a intereses de diversa índole y no proporcionará un desarrollo medido a lo que necesite el pueblo.
“No debe emitirse deuda pública en relación con los asuntos de política exterior”.
Esto es lo que está ocurriendo por ejemplo en Estados Unidos, donde los asuntos de exterior como la Guerra de Irak condicionan temas de interior como sanidad o educación. Este planteamiento kantiano es bastante inteligente pues antepone la inversión en asuntos interiores antes que en asuntos exteriores, lo que denota un gesto de secundarización con respecto a las relaciones internacionales.
A modo de síntesis sobre lo escrito con anterioridad, quiero manifestar mi posicionamiento en contra de cualquier justificación sobre las guerras, pues no son aval preciso para consolidar la paz de un Estado. Lo que la violencia consigue, sólo es mantenido con violencia y tal y como manifiesta Kant, debemos caminar hacia la paz perpetua. ¿Cómo? La razón debe manifestarse incompatible con la guerra, la razón debe embarcar argumentos sólidos encarceladores de toda conducta violenta. Asimismo, parece complicado alcanzar tal perpetuidad pues las naciones siguen investigando con armas nucleares, siendo el sector militar uno de los mayores mercados económicos mundiales al respecto. En un sistema de “beneficios”, los reportados por la industria militar son premisas más que suficientes para utopizar con una posible abolición de armas a nivel mundial.
Igualmente, y con los avances que nuestras sociedades parecían haber sufrido durante el siglo XX, hemos sido testigos pasivos en los últimos años de guerras “contra el terrorismo”, ofreciendo dicha afirmación una contradicción total y absoluta. El terrorismo comparte violencia, la guerra en contra del terrorismo magnificará la violencia. Efectivamente, se “vende” una guerra a favor de la paz, lo cual muestra que pese a tales avances la humanidad seguirá pecando de “justa” con intervenciones militares, con intervenciones internacionales que se alargan en el tiempo sin soluciones pacifistas reales.
El sistema ideal: La República.
Kant considera que el sistema político apropiado para alcanzar la paz es la constitución republicana porque implica libertad, igualdad, ciudadanía, representatividad y separación de poderes. La propuesta de Kant es muy semejante a nuestras modernas democracias occidentales y es, sin duda alguna, una afirmación muy coherente.
Sería común pensar que mientras el pueblo decida, las guerras tomarán un segundo plano en la vida política y en las relaciones internacionales, pues éste es el máximo perjudicado en caso de producirse tales conflictos. Los intereses materialistas de los ciudadanos son un buen motivo para garantizar la paz. Por ende, República y Paz caminarían de la mano pues los intereses del pueblo prevalecerían. Eso convierte a los políticos en meros intérpretes de los intereses del pueblo, así sus decisiones deben de ser la traslación de la opinión general, que por consiguiente será una opinión fraterna. Contrariamente, se puede dar el caso de una desvirtuación de los intereses del pueblo a favor de los intereses políticos, donde los gobernantes tomasen decisiones personales sin tomar en cuenta el dictamen del pueblo, hecho que se produjo en España con la Guerra de Irak donde Aznar envió tropas sin el consentimiento social. En este caso, se tornaría más preciso una democracia asamblearía como proponía Rousseau, aunque inviable desde el punto de vista temporal, económico... es decir, sería una utopía. También sería fantasioso pensar que el pueblo siempre responde con conductas fraternas y amistosas, como en el caso de Alemania de principios de siglo, donde el nazismo se tomó como una conducta social ultraconservadora y racista. Así, la República no se destapa como una fórmula exacta y precisa para la implantación de la paz, pero si que puede ser una herramienta válida para garantizar libertad, igualdad, ciudadanía o representatividad.
Kant insiste en la imposibilidad de la desobediencia civil en la constitución republicana. El problema evidente que plantea este modo de ver las cosas es que impide que el pueblo imponga su criterio frente a posibles injusticias de los representantes o de las leyes. El verdadero reto que implica una República es el establecimiento de unas leyes justas, una constitución adecuada, que garantice la auténtica libertad del pueblo. Con la capacidad de decisión del pueblo en la elección de sus gobernantes mediante sufragio universal se garantizaría la mayor libertad posible en un Estado de convivencia social, que ya es bastante. La República es un sistema que se acerca al sistema por excelencia pero que, como todo sistema, ofrece “vacíos” imposibles de rellenar.
Otro error destacable del sistema de representación reside en la manipulación que desde los propios gobernantes se puede hacer sobre el pueblo. Más concretamente, este rol lo han tomado los medios de comunicación, quienes funcionan como intérpretes de intereses políticos y no de meros trasladadores de información sobre la realidad del sistema y de la sociedad.
El Estado Naturaleza confiere a aquella distribución social implantada en grupos de personas previa a la configuración del Estado Civil como lo conocemos. Tal y como plantearon Hobbes, Locke, Rousseau o Kant, existen diversas vertientes y teorías acerca de cómo actuaba el individuo en el Estado Naturaleza. Si bien Hobbes y Kant nos plantean que en ese tipo de Estado premiaba la agresividad o la maldad intrínseca de la naturaleza humana, Locke o Rousseau se muestran contrarios defendiendo la bondad y la verdadera libertad existente del individuo anteriormente a la creación del Estado. De este modo, nos encontramos ante dos teorías totalmente opuestas en las cuales se afrontan temas como la verdadera naturaleza humana o su sociabilidad, y su carácter de ser social.
Si bien, he analizado ambas posibilidades y, debo reconocer que el posicionamiento de Kant parece el más acertado puesto que plantea que en el Estado Naturaleza existe un caos donde prevalece el “todos contra todos” y “la ley del más fuerte”. En un mundo donde no existiese el Estado Civil, la fuerza física y las ansias de poder reinarían, siendo la abolición de derechos un acto palpable ya que los más fuertes reprimirían a los más débiles para aumentar su valor, sabiendo que el ser humano es ambicioso por naturaleza. Además, y lo peor de todo, no se garantizaría la libertad del individuo ni de sus derechos, puesto que ningún órgano “justo” podría reprimir actos vandálicos tales como asesinatos, secuestros, robos… Así, podemos llegar a la conclusión de que el objeto máximo del Estado Civil es el de reprimir nuestra naturaleza, de controlar nuestras actitudes más “animales” para desarrollar nuestra única capacidad diferenciadora; la racionalidad. Consecuentemente, el Estado Civil pondrá en funcionamiento herramientas que actuarán en consecuencias a los comportamientos que vayan en contra de lo que se instituye como leyes o derechos establecidos como necesarios. Estas herramientas garantizarían principalmente nuestra libertad (salvo en el caso del absolutismo) sin que ésta afecte a la de los demás, afectará también a la igualdad de todos los agentes o a la paz y la fraternidad entre otros tantos.
Precisamente el contrato social surgió como una necesidad real y moral, como un avance de la especie a sabiendas de que con la interrelación de individuos humanos sé desarrollará de manera más veloz y más eficiente nuestra especie conociendo que, como decía Aristóteles, somos seres sociales. Y como seres sociales hemos creado un sistema social para convivir en paz, para coexistir apaciblemente creando un instrumento que garantice una convivencia armónica. Desde la ética, y bajo mi punto de vista, esa sería la definición de contrato social. En este punto somos concientes de que el Estado Civil surge como una necesidad ética y política: ética porque somos seres sociales y tenemos la necesidad natural de relacionarnos con otras personas de la mejor manera posible, y política debido a que necesitamos garantizar unos derechos tales como la propiedad privada, la libertad, la igualdad, las fronteras internacionales, etc. mediante una organización racional, lo que conlleva a la creación de un sistema político ejecutor de tales necesidades.
Hemos hablado de Sistema Civil como sistema de represión, pero no como sistema de represión de nuestros derechos, sino de nuestra naturaleza más agresiva. Nuestros instintos más animales no tendrían cabida en una sociedad de millones de habitantes que se relacionan entre si, o más desplazado hacia nuestros tiempos, esta naturaleza primitiva no tendría cabida en una sociedad globalizada, es más, sin Estado Civil, no podría existir ni el desarrollo ni la sociedad globalizada como la conocemos. Esto desemboca en una nueva idea, en la cual el progreso solo es posible con la creación de un Estado Civil, donde éste reprime nuestros impulsos más feroces pero además garantiza nuestro bienestar (o por lo menos debería). Pero, ¿es necesario el progreso? o sencillamente ¿qué es el progreso? ¿Forma parte de nuestra naturaleza progresar?
Yo definiría al progreso, en el contexto que nos toca, como aquel crecimiento de una u otra forma de la calidad de vida de una persona dentro de una sociedad a lo largo de la historia. La maximización de la calidad de vida de una sociedad supone progresar, supone vivir mejor y disfrutar más de nuestra libertad, de nuestros derechos, de la igualdad… Debemos plantearnos que en un Estado Natural este tipo de progreso no tendría cabida puesto que sin normas de convivencias, sin organización social o simplemente sin represión de instintos animales, la calidad de vida y su progreso quedaría en “stop”. Habrá quien ahora plantee que el progreso no forma parte de nuestra naturaleza, o como Locke, quien plantea el Estado Natural como el que debe implantarse en las sociedades, teoría a la que soy completamente contrario pues no ofrece garantía de libertad ni de derechos. La cualidad que nos diferencia de los demás seres vivos es la razón, lo cual naturalmente nos hace diferentes, nos hace incomparables con los animales. Los humanos hemos aprovechado nuestra cualidad para desarrollarnos por el mero hecho de que es necesario, por nuestra naturaleza de ser sociable y por la necesidad imperiosa de aumentar nuestra calidad de vida, es decir, para vivir mejor.
Hacia la paz perpetua.
Kant defiende la necesidad de la guerra entre los individuos para el progreso de la Cultura y la guerra entre Estados con el objeto de alcanzar la paz perpetua. Este planteamiento, que hace depender la paz y el progreso de la guerra, es muy discutible. Una objeción evidente, por ejemplo, podría ser la posibilidad de una guerra nuclear que no dejaría opción sino a una paz de cementerio. Y es que, contra lo que defiende el propio Kant, la guerra no debe ser un instrumento válido para garantizar la paz, pues lo que se consigue mediante la violencia sólo con violencia se podría mantener.
De manera empírica, en la historia de la humanidad, se refleja que las guerras sólo sirven para desestabilizar y sembrar odio. Si bien no existen guerras buenas o necesarias, existen, bajo mi punto de vista, guerras evitables. Eso atiende a que cualquier conflicto resuelto por armas, bien sean Guerras Civiles, Revoluciones, Guerras entre Naciones… podrían resolverse con la predisposición de ambas partes a “negociar”. Esa es la palabra que en este contexto sería antónimo de “guerrear”, pues con sentido común y dialogo la guerra siempre puede reducirse a un debate oral donde los argumentos pueden ser mas poderosos que las armas.
En “Hacia la paz perpetua” Kant propone afirmaciones como las que se presentan a continuación:
“No debe ser válido como tal tratado de paz ninguno que se haya celebrado con la reserva secreta de algún motivo de guerra futura”.
Es evidente que un tratado en el cual se justifiquen o se posibiliten guerras futuras no ofrecerá ningún atisbo de garantía para caminar “Hacia la paz perpetua”. Esto, en nuestro contexto, se podría transpolar a los tratados de tregua entre gobierno y E.T.A. Estos tratados no garantizan una paz futura, por lo que son contrarios a los planteamientos de Kant. Bajo mi punto de vista, esta claro que cualquier Tratado de Paz debe garantizar la paz futura, siendo de carácter público para el conocimiento de la nación, mostrando la garantía de fraternidad entre los pueblos.
“Con el tiempo los ejércitos permanentes deben desaparecer totalmente”.
Hoy día la situación es justamente la contraria: las naciones, con EEUU a la cabeza, aspiran a armarse cada vez más, y especialmente con el arma definitiva, el arma nuclear. Aunque disminuya el número de soldados al profesionalizarse los ejércitos el avance tecnológico convierte a los ejércitos en una amenaza permanente no sólo para la paz sino también para la supervivencia de la humanidad.
“Ningún estado debe inmiscuirse por la fuerza en la constitución y en el gobierno de otro”.
Un ejemplo claro de violación contraria a esta idea puede ser la Guerra entre Estados Unidos e Irak, donde los norteamericanos creen tener el derecho moral de arreglar los asuntos internos del pueblo irakí. En este caso, me parece acertado pensar que cada pueblo debe configurar su propio destino sin que exista la intervención exterior, pues esta siempre se producirá en función a intereses de diversa índole y no proporcionará un desarrollo medido a lo que necesite el pueblo.
“No debe emitirse deuda pública en relación con los asuntos de política exterior”.
Esto es lo que está ocurriendo por ejemplo en Estados Unidos, donde los asuntos de exterior como la Guerra de Irak condicionan temas de interior como sanidad o educación. Este planteamiento kantiano es bastante inteligente pues antepone la inversión en asuntos interiores antes que en asuntos exteriores, lo que denota un gesto de secundarización con respecto a las relaciones internacionales.
A modo de síntesis sobre lo escrito con anterioridad, quiero manifestar mi posicionamiento en contra de cualquier justificación sobre las guerras, pues no son aval preciso para consolidar la paz de un Estado. Lo que la violencia consigue, sólo es mantenido con violencia y tal y como manifiesta Kant, debemos caminar hacia la paz perpetua. ¿Cómo? La razón debe manifestarse incompatible con la guerra, la razón debe embarcar argumentos sólidos encarceladores de toda conducta violenta. Asimismo, parece complicado alcanzar tal perpetuidad pues las naciones siguen investigando con armas nucleares, siendo el sector militar uno de los mayores mercados económicos mundiales al respecto. En un sistema de “beneficios”, los reportados por la industria militar son premisas más que suficientes para utopizar con una posible abolición de armas a nivel mundial.
Igualmente, y con los avances que nuestras sociedades parecían haber sufrido durante el siglo XX, hemos sido testigos pasivos en los últimos años de guerras “contra el terrorismo”, ofreciendo dicha afirmación una contradicción total y absoluta. El terrorismo comparte violencia, la guerra en contra del terrorismo magnificará la violencia. Efectivamente, se “vende” una guerra a favor de la paz, lo cual muestra que pese a tales avances la humanidad seguirá pecando de “justa” con intervenciones militares, con intervenciones internacionales que se alargan en el tiempo sin soluciones pacifistas reales.
El sistema ideal: La República.
Kant considera que el sistema político apropiado para alcanzar la paz es la constitución republicana porque implica libertad, igualdad, ciudadanía, representatividad y separación de poderes. La propuesta de Kant es muy semejante a nuestras modernas democracias occidentales y es, sin duda alguna, una afirmación muy coherente.
Sería común pensar que mientras el pueblo decida, las guerras tomarán un segundo plano en la vida política y en las relaciones internacionales, pues éste es el máximo perjudicado en caso de producirse tales conflictos. Los intereses materialistas de los ciudadanos son un buen motivo para garantizar la paz. Por ende, República y Paz caminarían de la mano pues los intereses del pueblo prevalecerían. Eso convierte a los políticos en meros intérpretes de los intereses del pueblo, así sus decisiones deben de ser la traslación de la opinión general, que por consiguiente será una opinión fraterna. Contrariamente, se puede dar el caso de una desvirtuación de los intereses del pueblo a favor de los intereses políticos, donde los gobernantes tomasen decisiones personales sin tomar en cuenta el dictamen del pueblo, hecho que se produjo en España con la Guerra de Irak donde Aznar envió tropas sin el consentimiento social. En este caso, se tornaría más preciso una democracia asamblearía como proponía Rousseau, aunque inviable desde el punto de vista temporal, económico... es decir, sería una utopía. También sería fantasioso pensar que el pueblo siempre responde con conductas fraternas y amistosas, como en el caso de Alemania de principios de siglo, donde el nazismo se tomó como una conducta social ultraconservadora y racista. Así, la República no se destapa como una fórmula exacta y precisa para la implantación de la paz, pero si que puede ser una herramienta válida para garantizar libertad, igualdad, ciudadanía o representatividad.
Kant insiste en la imposibilidad de la desobediencia civil en la constitución republicana. El problema evidente que plantea este modo de ver las cosas es que impide que el pueblo imponga su criterio frente a posibles injusticias de los representantes o de las leyes. El verdadero reto que implica una República es el establecimiento de unas leyes justas, una constitución adecuada, que garantice la auténtica libertad del pueblo. Con la capacidad de decisión del pueblo en la elección de sus gobernantes mediante sufragio universal se garantizaría la mayor libertad posible en un Estado de convivencia social, que ya es bastante. La República es un sistema que se acerca al sistema por excelencia pero que, como todo sistema, ofrece “vacíos” imposibles de rellenar.
Otro error destacable del sistema de representación reside en la manipulación que desde los propios gobernantes se puede hacer sobre el pueblo. Más concretamente, este rol lo han tomado los medios de comunicación, quienes funcionan como intérpretes de intereses políticos y no de meros trasladadores de información sobre la realidad del sistema y de la sociedad.
Etiquetas:
Democracia,
Sistema,
Sociedad
sábado, 18 de abril de 2009
Amornivoro
Tengo un corazón que es como una flor, él sabe que puede querer y con su querer mover montañas, puede crecer haciéndote creer, sonreír, volar... Él puede amar, demostrarte que se puede trazar un lienzo con caricias forjadas por sentimientos verdaderos a la luz de cada noche. Mi corazón podría amar a mujeres malvadas, podría llorar por aquellas que no se lo merecen, pero mi corazón no pone barreras y si se enamora vuela en el amor. Mi corazón es un reloj, y al ruido del tic-tac marca el tiempo que desea regalar, no pondrá peros a cada segundo por excesos que parezcan. A veces arde y se deja llevar por un río que fluye y que muestra aguas placenteras, pero también se equivoca… Mi corazón ama pero puede ser cenizas si con malvad se ataca… Mi corazón quiere tanto que si le pides que no te quiera, de tanto que te quiere, no te querrá.
Alexander García Hernández
Alexander García Hernández
Etiquetas:
Amor,
Pensamiento
miércoles, 15 de abril de 2009
La dependencia
La dependencia de la economía española que se pretende crear entorno a la Administración Pública sobre las mercantiles nacionales parece ser una decisión peligrosa a largo plazo. Incentivando esta dependencia con medidas contrarias al neoliberalismo económico, es decir con el intervencionismo en sectores tales como el bancario o el de la construcción, lo único que se obtiene es el fomento de un sistema paternalista que responde siempre ante los desajustes económicos con medidas precipitadas y correctoras; antiliberales. En este caso, habrá quien opine que durante este periodo de crisis el Estado debe actuar e intervenir para salvar tal periodo recesivo suavizando y frenando la crisis de tipo "L" que parecemos padecer. La pregunta que quiero hacer y responder, antes de indagar en otros asuntos, es ¿este intervencionismo es necesario? ¿puede el Estado modificar y corregir un error que él mismo habría creado?.
Desde mi punto de vista, la solución a la crisis pasa por la reestructuración interna de cada una de las empresas que se han visto afectadas por esta recesión, pues ellas han generado una dependencia con el entorno o bien financiero o bien productivo amparándose a rápidos y "viciosos" crecimientos económicos, con escasos planes de desarrollo. El Estado no puede intervenir directamente en el realzamiento en valor capital de cada una de las empresas por muchas medidas "indirectas" que adopte, es decir, no depende del Estado salir de esta crisis debido, principalmente, a que sus medidas incrementarán un nivel de dependencia haciendo que empresas que "han crecido mal" continúen subsistiendo injustamente debido a estas ayudas. Asimismo estas medidas sólo atenderán o bien a datos cuantitativos y generalizarán las distintas realidades, y es que cada sector es una realidad, si bien el consumo de bares de "comida rápida" han aumentado su valor con esta crisis, se denota la independencia de este sector con respecto al sistema bancario. Cuanta mayor dependencia de la economía en el Estado mayor será la probabilidad de que empresarios avariciosos, irresponsables o nefasto continúen agravando con planes inviables situaciones como con la que nos hemos topado.
Soy conciente de que el sistema paternalista no ha sido el único causante de esta circunstancia, pero he de reconocer que es un factor que parece diluirse para economistas, que buscan soluciones a una burbuja, desde luego, bastante paupérrima. Así, y extrapolando mis palabras a términos más sociales, la ley del más fuerte en economía debería ser una ley aplicable. Con empresas fuertes e independientes nuestro sistema no acusaría tanto estos terribles tiempos que corren y lo que es peor, que deberemos seguir sufriendo.
Se tomarán medidas, algunas más acertadas y otras totalmente desvirtuadas de la realidad que sufren las Pymes. Claro está que se necesitan correcciones gubernamentales (como la abolición del impuesto sobre trasmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados para abaratar los precios de la vivienda), pero yo lanzaría un guiño hacia la verdadera solución, la cual pasa por los grandes ejecutivos y precursores que a buen seguro tomarán decisiones acertadas que reconducirán esta situación. Todo eso, simplemente por el mero hecho de que son ellos los que tienen la llave para cambiar las cosas y no el Estado, que poco puede hacer. Ellos volverán a crear puestos de trabajo y ellos harán lo que es realmente conveniente para que las cosas cambien a mejor.
Desde mi punto de vista, la solución a la crisis pasa por la reestructuración interna de cada una de las empresas que se han visto afectadas por esta recesión, pues ellas han generado una dependencia con el entorno o bien financiero o bien productivo amparándose a rápidos y "viciosos" crecimientos económicos, con escasos planes de desarrollo. El Estado no puede intervenir directamente en el realzamiento en valor capital de cada una de las empresas por muchas medidas "indirectas" que adopte, es decir, no depende del Estado salir de esta crisis debido, principalmente, a que sus medidas incrementarán un nivel de dependencia haciendo que empresas que "han crecido mal" continúen subsistiendo injustamente debido a estas ayudas. Asimismo estas medidas sólo atenderán o bien a datos cuantitativos y generalizarán las distintas realidades, y es que cada sector es una realidad, si bien el consumo de bares de "comida rápida" han aumentado su valor con esta crisis, se denota la independencia de este sector con respecto al sistema bancario. Cuanta mayor dependencia de la economía en el Estado mayor será la probabilidad de que empresarios avariciosos, irresponsables o nefasto continúen agravando con planes inviables situaciones como con la que nos hemos topado.
Soy conciente de que el sistema paternalista no ha sido el único causante de esta circunstancia, pero he de reconocer que es un factor que parece diluirse para economistas, que buscan soluciones a una burbuja, desde luego, bastante paupérrima. Así, y extrapolando mis palabras a términos más sociales, la ley del más fuerte en economía debería ser una ley aplicable. Con empresas fuertes e independientes nuestro sistema no acusaría tanto estos terribles tiempos que corren y lo que es peor, que deberemos seguir sufriendo.
Se tomarán medidas, algunas más acertadas y otras totalmente desvirtuadas de la realidad que sufren las Pymes. Claro está que se necesitan correcciones gubernamentales (como la abolición del impuesto sobre trasmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados para abaratar los precios de la vivienda), pero yo lanzaría un guiño hacia la verdadera solución, la cual pasa por los grandes ejecutivos y precursores que a buen seguro tomarán decisiones acertadas que reconducirán esta situación. Todo eso, simplemente por el mero hecho de que son ellos los que tienen la llave para cambiar las cosas y no el Estado, que poco puede hacer. Ellos volverán a crear puestos de trabajo y ellos harán lo que es realmente conveniente para que las cosas cambien a mejor.
martes, 24 de marzo de 2009
Miraré dentro de mi
Si hablo del amor podría hablar de ti
pero tu no eres amor, eres fruto de mi imaginación
mas tu eres carne, huesos y sangre como yo
y los deseo que siento deseos sólo son
Hay quien magnifica tales deseos
yo soy uno de ellos, pues si te miro digo que el amor te viste
pero el amor es un efecto mental ante una atracción,
atracción que siento, amor que no existe
Nos esforzamos en idealizar a la otra persona
con instintos animales que nos hacen encadenarnos
nuestros sentidos se congelan ante la realidad
y somos testigos de lo que nuestra mente quiere mostrarnos
Mis sentidos mostraron tu gran belleza
pero tu no eras bella, eras mujer y como tal,
instintivamente me sentí fuertemente atraid
por todo cuanto formas y eres, mi parte animal
Tú me distancias de la razón, me haces animal
tú me atraes y me reencuentras con mi instinto
pero te recuerdo, el amor no existe,
le hemos puesto nombre a un sentimiento tan distinto…
Pero esa belleza que yo siento al verte
te cambia y te hace objeto ante este consumismo de basalto
si prevalece tu apariencia sobre tu yo, sobre como eres
podré decir lamentándome, que el precio de tu belleza es alto
Hablareís del amor como estado máximo de felicidad
la otra persona, aquella que te haga sonreir
aquella con la que desees pasar el resto de tus días…
miraré a mi mente, dentro de mi, por supuesto, antes de sentir…te
pero tu no eres amor, eres fruto de mi imaginación
mas tu eres carne, huesos y sangre como yo
y los deseo que siento deseos sólo son
Hay quien magnifica tales deseos
yo soy uno de ellos, pues si te miro digo que el amor te viste
pero el amor es un efecto mental ante una atracción,
atracción que siento, amor que no existe
Nos esforzamos en idealizar a la otra persona
con instintos animales que nos hacen encadenarnos
nuestros sentidos se congelan ante la realidad
y somos testigos de lo que nuestra mente quiere mostrarnos
Mis sentidos mostraron tu gran belleza
pero tu no eras bella, eras mujer y como tal,
instintivamente me sentí fuertemente atraid
por todo cuanto formas y eres, mi parte animal
Tú me distancias de la razón, me haces animal
tú me atraes y me reencuentras con mi instinto
pero te recuerdo, el amor no existe,
le hemos puesto nombre a un sentimiento tan distinto…
Pero esa belleza que yo siento al verte
te cambia y te hace objeto ante este consumismo de basalto
si prevalece tu apariencia sobre tu yo, sobre como eres
podré decir lamentándome, que el precio de tu belleza es alto
Hablareís del amor como estado máximo de felicidad
la otra persona, aquella que te haga sonreir
aquella con la que desees pasar el resto de tus días…
miraré a mi mente, dentro de mi, por supuesto, antes de sentir…te
jueves, 12 de febrero de 2009
Tu pensamiento
Tanto caminé que al final me cansé de caminar. Pues no existe una actividad humana vitalicia, mas el ser humano es inmenso. Inmenso en todos los sentidos, aunque sólo tengamos cinco, inmenso en la capacidad de sentir y de pensar, pues cada pensamiento es in cuantificable, pues cada sentimiento es infinito... Hablo de infinidad como podría hacerlo de los límites de una función contrapuesta en valor del divisor x=0, como las partes en las que podemos dividir un centímetro o como la capacidad que tiene tu mente de generar ideas, sensaciones, opiniones, etc. Es decir, todo aquel que piensa será infinito en vida, potencialmente podrá pensar cualquier cosa debido a su pensamiento imperecedero (en vida, atento): lo que ayer usted aborreció hoy puede ser algo nuevo y por descubrir, o lo que ayer no le gustaba hoy si, esa es la infinidad de la mente a la que me refiero. Un bucle continuo de ideas que se superponen unas contra otras, donde difícilmente encontraremos la primera idea y donde pocas de éstas son ideas matrices.
Ahora bien, piensa y busca lo primero que pensaste, lo último, lo penúltimo… posiblemente tu primer pensamiento desapareció ya de tu memoria, no recuerdas tu recuerdo. Ahora, en un segundo ejercicio desvalija de tu mente todos los pensamientos que no creas que son pensamientos matrices, es decir, los pensamientos secundarios y céntrate en tus ideas centrales. Posiblemente no tengas la capacidad de independizar pensamientos mentales ni graduarlos en primarios, secundarios, terciaros… Recorrer el camino de la vida para mí supone, entre otras muchas cosas, identificar las ideas matrices y que fundamentan tu forma de pensar, independientemente de la infinidad potencial de éstas.
A modo de ejemplo le cuento, ayer no me gustaba hacer ejercicio en gimnasios, en cambio esta mañana, al pasar frente a él, he sentido curiosidad por sentir mi cuerpo en contacto con el sufrimiento que suponen los discos. Después de darle vueltas a lo largo del mediodía, al caer la tarde he decidido apuntarme en un gimnasio cercano a casa. Había cambiado mi forma de pensar en un día, pero ¿Qué quiero decir con esto? Pues fundamentalmente que el refrán “nunca digas nunca” es bastante aceptable a la hora de recorrer tu camino. No hay una puerta cerrada jamás, tu pensamiento es infinito recuérdalo y, por tanto, tu forma de actuar interpretará tu ideología.
En resumidas cuentas, te acabo de plantear que un ser humano es algo variable, que cambia constantemente y como ente cambiante, no puede ser definido. Si eres infinito eres indefinido es la conclusión que quiero que medites. Hoy no eres el mismo que comenzó a leer este texto, ni eres lo mismo para mi que para tu pareja, ni para tu madre… Esa falta de objetividad para definirte produce que tu seas un ente que cambia constantemente (aunque algo debe permanecer). Y eso es lo que quería trasmitirte, busca tus ideas matrices y haz que éstas, si son de verdad, no varíen, que exista coherencia en tu forma de recorrer la vida. Tus ideas matrices, por ejemplo, la vida sana, se podrían imponer a mi manía contra los gimnasios. Que las ideas matrices gestionen en cierto modo los prejuicios secundarios nos hará menos invariables.
Pero ¿Qué es mejor: ser variable o invariable? ¿ser finito de pensamiento o infinito? Querido lector, no tengo las respuestas a semejantes preguntas, ni creo que haya una valoración imparcial al respecto. En lo único que me podría basar para defender que no quiero ser variable es por las personas que me rodean, en el amor que siento por ellos. Por eso, debo plantear una matricidad mental que haga coherente mi forma de vivir hoy y mañana, algún protocolo a mi forma de vivir, sobre todo por quien me rodea y a quien no quiero hacer daño, a mis verdaderos compañeros de viaje.
Ahora bien, piensa y busca lo primero que pensaste, lo último, lo penúltimo… posiblemente tu primer pensamiento desapareció ya de tu memoria, no recuerdas tu recuerdo. Ahora, en un segundo ejercicio desvalija de tu mente todos los pensamientos que no creas que son pensamientos matrices, es decir, los pensamientos secundarios y céntrate en tus ideas centrales. Posiblemente no tengas la capacidad de independizar pensamientos mentales ni graduarlos en primarios, secundarios, terciaros… Recorrer el camino de la vida para mí supone, entre otras muchas cosas, identificar las ideas matrices y que fundamentan tu forma de pensar, independientemente de la infinidad potencial de éstas.
A modo de ejemplo le cuento, ayer no me gustaba hacer ejercicio en gimnasios, en cambio esta mañana, al pasar frente a él, he sentido curiosidad por sentir mi cuerpo en contacto con el sufrimiento que suponen los discos. Después de darle vueltas a lo largo del mediodía, al caer la tarde he decidido apuntarme en un gimnasio cercano a casa. Había cambiado mi forma de pensar en un día, pero ¿Qué quiero decir con esto? Pues fundamentalmente que el refrán “nunca digas nunca” es bastante aceptable a la hora de recorrer tu camino. No hay una puerta cerrada jamás, tu pensamiento es infinito recuérdalo y, por tanto, tu forma de actuar interpretará tu ideología.
En resumidas cuentas, te acabo de plantear que un ser humano es algo variable, que cambia constantemente y como ente cambiante, no puede ser definido. Si eres infinito eres indefinido es la conclusión que quiero que medites. Hoy no eres el mismo que comenzó a leer este texto, ni eres lo mismo para mi que para tu pareja, ni para tu madre… Esa falta de objetividad para definirte produce que tu seas un ente que cambia constantemente (aunque algo debe permanecer). Y eso es lo que quería trasmitirte, busca tus ideas matrices y haz que éstas, si son de verdad, no varíen, que exista coherencia en tu forma de recorrer la vida. Tus ideas matrices, por ejemplo, la vida sana, se podrían imponer a mi manía contra los gimnasios. Que las ideas matrices gestionen en cierto modo los prejuicios secundarios nos hará menos invariables.
Pero ¿Qué es mejor: ser variable o invariable? ¿ser finito de pensamiento o infinito? Querido lector, no tengo las respuestas a semejantes preguntas, ni creo que haya una valoración imparcial al respecto. En lo único que me podría basar para defender que no quiero ser variable es por las personas que me rodean, en el amor que siento por ellos. Por eso, debo plantear una matricidad mental que haga coherente mi forma de vivir hoy y mañana, algún protocolo a mi forma de vivir, sobre todo por quien me rodea y a quien no quiero hacer daño, a mis verdaderos compañeros de viaje.
Etiquetas:
Historia,
Pensamiento
viernes, 6 de febrero de 2009
Carta a un amigo: Tu dolor
No permito que compares el dolor con el sufrimiento, pues el dolor es humano, es normal y hasta saludable, pero el sufrimiento… ¡hay el sufrimiento¡ El dolor implica maduración, superación y hasta crecimiento y a lo largo del camino, tarde o temprano, nos encontraremos frente a él. Éste aparece allí donde algo surge de manera imprevista o no deseada, allí donde tus esperanzas o tus previsiones no se corresponden con la realidad. Mamá naturaleza observó como éramos y se planteó cómo podríamos crecer afrontando el reto de convertirnos en personas, entonces dotó a los humanos de un sentimiento de frustración que nos dejara débiles cuando la realidad no se correspondiese con lo deseado. Por ello, el dolor nace allí en un insulto, en un menosprecio, en una marcha para siempre… es normal querido lector, usted no se preocupe, si siente dolor siéntalo profundamente pues éste le ayudará a madurar y por tanto, a emprender el viaje de la vida: “el viaje de convertirse en persona”.
Pero que mal se pasa me dirás, y no podré negarlo, pues el dolor es un sentimiento que puede durar mucho tiempo y que nos afecta de manera recóndita a todos, que incluso nos sobrepasa sumergiéndonos, en muchos casos, en un túnel de difícil salida. Pero que te voy a contar si todos hemos “sufrido” el dolor, si la chica más bella se ha dolido por amor, si el hombre más rico lo ha pasado mal por dinero y si el hombre más pobre… pues también habrá sentido dolor. Allí donde algo no nos guste y no se corresponda con nuestros deseos brotará el dolor que, como una flor, nacerá, crecerá y finalmente, en otoño, marchitará. Eso es lo mejor del dolor, que como todo llega a su fin; el amanecer tras la noche. Tras el dolor sólo nos queda madurar y aprender de la experiencia para alcanzar el reencuentro con nosotros mismos. Pero querido lector, nada de lo que te he dicho es nuevo, tú sabes lo que es dolor y lo has experimentado, lo has superado y luego, posiblemente, has comenzado otro periodo. Después de una época dolorida usted será más firme y más maduro, y eso son las cenizas del dolor.
El dolor es hasta sano, no te preocupes por el reto que supone afrontarlo. El alargamiento innecesario de éste debe evitarse pues nos conduce hasta el sufrimiento. Si alargas la dolencia inútilmente sufrirás y este sufrimiento si que es evitable. Evita sufrir y afronta el dolor es mi consejo. Pero de consejos no se vive, serás tu quien te enfrentes a estos dos sentimientos y tu deberás decidir por tu propio pie como afrontarlo.
Alexander García Hernández
Pero que mal se pasa me dirás, y no podré negarlo, pues el dolor es un sentimiento que puede durar mucho tiempo y que nos afecta de manera recóndita a todos, que incluso nos sobrepasa sumergiéndonos, en muchos casos, en un túnel de difícil salida. Pero que te voy a contar si todos hemos “sufrido” el dolor, si la chica más bella se ha dolido por amor, si el hombre más rico lo ha pasado mal por dinero y si el hombre más pobre… pues también habrá sentido dolor. Allí donde algo no nos guste y no se corresponda con nuestros deseos brotará el dolor que, como una flor, nacerá, crecerá y finalmente, en otoño, marchitará. Eso es lo mejor del dolor, que como todo llega a su fin; el amanecer tras la noche. Tras el dolor sólo nos queda madurar y aprender de la experiencia para alcanzar el reencuentro con nosotros mismos. Pero querido lector, nada de lo que te he dicho es nuevo, tú sabes lo que es dolor y lo has experimentado, lo has superado y luego, posiblemente, has comenzado otro periodo. Después de una época dolorida usted será más firme y más maduro, y eso son las cenizas del dolor.
El dolor es hasta sano, no te preocupes por el reto que supone afrontarlo. El alargamiento innecesario de éste debe evitarse pues nos conduce hasta el sufrimiento. Si alargas la dolencia inútilmente sufrirás y este sufrimiento si que es evitable. Evita sufrir y afronta el dolor es mi consejo. Pero de consejos no se vive, serás tu quien te enfrentes a estos dos sentimientos y tu deberás decidir por tu propio pie como afrontarlo.
Alexander García Hernández
Etiquetas:
dolor,
Sufrimiento
miércoles, 4 de febrero de 2009
Una de rap
Un rapero famoso llamado Nach escribió en una de sus canciones una letra verdaderamente preciosa.
Para mi madre.
Hola mamá,
quiero que sepas lo que siento,
y que mire donde mire allí te encuentro,
muchas gracias mamá,
por todo lo que has hecho,
conseguiste tu propósito soy hombre de provecho,
¿te acuerdas mamá?
de aquellos tiempos, difíciles momentos,
el dinero escaseaba y ocho hijos te miraban hambrientos,
pero nunca faltó nada ,
jamás faltó el amor,
es tus brazos no hubo miedo ni dolor,
duros golpes recibí y no me pude mover,
pero tu me levantabas cuando todo lo que hacía era perder,
ahora tengo mando en la partida de la vida,
por fin estoy ganando,
he llegado lejos,
seguí tus sabios consejos,
es la vida mamá, crecemos nos hacemos viejos,
amistades peligrosas, intrusos,
quisieron atraparme cuando yo estaba confuso,
pero ahora hago uso de las armas que me diste,
cuanta fuerza mamá, no entiendo como lo hiciste,
solo quiero que sepas, que Dios te bendiga,
siempre estaré de acuerdo en cada cosa que tu digas,
ya lo ves mamá, eres mi amiga(BIS)
Para mi madre.
Hola mamá,
quiero que sepas lo que siento,
y que mire donde mire allí te encuentro,
muchas gracias mamá,
por todo lo que has hecho,
conseguiste tu propósito soy hombre de provecho,
¿te acuerdas mamá?
de aquellos tiempos, difíciles momentos,
el dinero escaseaba y ocho hijos te miraban hambrientos,
pero nunca faltó nada ,
jamás faltó el amor,
es tus brazos no hubo miedo ni dolor,
duros golpes recibí y no me pude mover,
pero tu me levantabas cuando todo lo que hacía era perder,
ahora tengo mando en la partida de la vida,
por fin estoy ganando,
he llegado lejos,
seguí tus sabios consejos,
es la vida mamá, crecemos nos hacemos viejos,
amistades peligrosas, intrusos,
quisieron atraparme cuando yo estaba confuso,
pero ahora hago uso de las armas que me diste,
cuanta fuerza mamá, no entiendo como lo hiciste,
solo quiero que sepas, que Dios te bendiga,
siempre estaré de acuerdo en cada cosa que tu digas,
ya lo ves mamá, eres mi amiga(BIS)
jueves, 29 de enero de 2009
Ansío
- ¿Qué ansías?- Preguntó el anciano…
A lo que yo contesté:
“Ansío caminar sin caerme,
Ansío disfrutar el presente sin estropear lo futuro,
Ansío ver todo cuanto me rodea y sentirme parte de ello,
Ansío sentir cada momento,
Hacer de cada momento un paso inigualable,
Ansío ser yo cuando menos debo serlo,
Ansío estar contigo si tú me lo pides,
Ansío recorrer el camino de mi vida,
Superar sus socavones haciéndome cada vez más fuerte
Ansío los consejos de quien me aprecia,
Ansío las palabras del que me susurra,
Ansío querer sin miedos,
Pero me da miedo ansiar los miedos que no ansio,
Ansío el dolor sin sufrimiento,
Ansío la respuesta a mis preguntas
Ansío un final feliz de esta historia…
Ansío no ansiar más…”
Cuando terminé, el señor mayor replicó:
- Ansías ser feliz, pero eso es imposible. No debes ansiar nada, debes aprender de cada paso, eso te hará vivir en paz contigo mismo.
Alexander García Hernández
A lo que yo contesté:
“Ansío caminar sin caerme,
Ansío disfrutar el presente sin estropear lo futuro,
Ansío ver todo cuanto me rodea y sentirme parte de ello,
Ansío sentir cada momento,
Hacer de cada momento un paso inigualable,
Ansío ser yo cuando menos debo serlo,
Ansío estar contigo si tú me lo pides,
Ansío recorrer el camino de mi vida,
Superar sus socavones haciéndome cada vez más fuerte
Ansío los consejos de quien me aprecia,
Ansío las palabras del que me susurra,
Ansío querer sin miedos,
Pero me da miedo ansiar los miedos que no ansio,
Ansío el dolor sin sufrimiento,
Ansío la respuesta a mis preguntas
Ansío un final feliz de esta historia…
Ansío no ansiar más…”
Cuando terminé, el señor mayor replicó:
- Ansías ser feliz, pero eso es imposible. No debes ansiar nada, debes aprender de cada paso, eso te hará vivir en paz contigo mismo.
Alexander García Hernández
Etiquetas:
Historia
miércoles, 28 de enero de 2009
La montaña
Un día, mientras pensaba en mis cosas, observé detenidamente las montañas que me rodeaban, pude notar como me llamaron especialmente la atención los preciosos prados verdes que ante mi se mostraban, eran tan fantásticos que me quedé disfrutándolos detenidamente. Hubo uno entre tantos por el que sentí especial curiosidad, era inclinado, frondoso y cívico. Me sentí atraído por aquello, me sentí ensimismado y no pude quitar mi mirada de aquel prado en particular... Era un prado sencillo, seguramente descuidado por demás aventureros y que realmente no dejaba de ser, a ojos ajenos, un prado más. Pero para mí, realmente hubo algo que lo hizo diferente, hubo algo que me cautivó. Por eso, decidí comenzar a caminar en esa dirección y hacia ese prado en particular.
Manos a la obra y con todo mi esfuerzo y amor me propuse conocer todas aquellas praderas llenas de caminos que conducían a la cumbre. Disfrutaba tanto caminando por esas calzadas que me lo tomé con calma, fui a paso lento haciendo de cada instante un momento único y mágico. Para mi fue un trayecto verdaderamente corto, tardé dos años en recorrer la pradera pero pasaron a una velocidad vertiginosa. Cuando parecía haber conocido todos los rincones y me aproximé a la cima, con toda la felicidad que esto entrañaba, pude ver a otro aventurero alcanzar la cima escasos metros antes que yo por la cara opuesta de la pradera. Había coronado el “corazón” de la montaña. Fue mayúscula mi tristeza ya que el prado no debía tener dueño, di media vuelta y volví marcha atrás. Descendí, primero corriendo pero me caí, así que luego fui a paso lento…
Cuando llegué abajo (esta vez el trayecto se me hizo mucho más largo) volví a mirar ese fabuloso prado, era uno más entre tantos, pero realmente marcó el camino de mi trayecto.
En esta historia muestro, de manera simbólica, lo que representa el amor; una montaña, un prado, dos aventureros yuna continua ascensión hacia una cima imaginara que no debemos alcanzar. La montaña o prado es el amor, el otro aventurero es mi pareja y yo soy el aventurero. El camino debe ser lo importante en este recorrido, deben ser los infinitos caminos los que mantengan viva la llama de la pasión, que nadie corone la cima. Si caemos en el error de buscar la cima, de correr hacia lo alto caeremos hacia el inicio del camino y perderemos la oportunidad de volver a comenzar por cansancio. Se feliz y disfruta del amor.
Alexander García Hernández
Manos a la obra y con todo mi esfuerzo y amor me propuse conocer todas aquellas praderas llenas de caminos que conducían a la cumbre. Disfrutaba tanto caminando por esas calzadas que me lo tomé con calma, fui a paso lento haciendo de cada instante un momento único y mágico. Para mi fue un trayecto verdaderamente corto, tardé dos años en recorrer la pradera pero pasaron a una velocidad vertiginosa. Cuando parecía haber conocido todos los rincones y me aproximé a la cima, con toda la felicidad que esto entrañaba, pude ver a otro aventurero alcanzar la cima escasos metros antes que yo por la cara opuesta de la pradera. Había coronado el “corazón” de la montaña. Fue mayúscula mi tristeza ya que el prado no debía tener dueño, di media vuelta y volví marcha atrás. Descendí, primero corriendo pero me caí, así que luego fui a paso lento…
Cuando llegué abajo (esta vez el trayecto se me hizo mucho más largo) volví a mirar ese fabuloso prado, era uno más entre tantos, pero realmente marcó el camino de mi trayecto.
En esta historia muestro, de manera simbólica, lo que representa el amor; una montaña, un prado, dos aventureros yuna continua ascensión hacia una cima imaginara que no debemos alcanzar. La montaña o prado es el amor, el otro aventurero es mi pareja y yo soy el aventurero. El camino debe ser lo importante en este recorrido, deben ser los infinitos caminos los que mantengan viva la llama de la pasión, que nadie corone la cima. Si caemos en el error de buscar la cima, de correr hacia lo alto caeremos hacia el inicio del camino y perderemos la oportunidad de volver a comenzar por cansancio. Se feliz y disfruta del amor.
Alexander García Hernández
martes, 27 de enero de 2009
Despues de la crisis
En los malos tiempos que corren y que provocan tempestades en cualquier ámbito de lo social, resulta obvio replantearse ahora como continuarán las aguas después de atravesar este mar crisiático, siempre que lo consigamos nadar con el suficiente “esfuerzo”. Y es que el sistema democrático español comienza a mostrar grandes signos de debilidad desde distintas perspectivas. Descentrándonos del problema de la crisis (que tendrá sus consecuencias internacionales y externas ajenas a nuestro sistema) resulta obvio que la comunidad española avanza a pasos forzados a un distanciamiento de las distintas clases sociales. ¿Qué quiere decir esto? El sistema nacional está acelerando la desaparición de las clases medias, es decir, maximizando las diferencias entre ricos y pobres. Esto responde a que nuestra generación, la más formada de la historia, plantea una terrible competencia a la hora de integrarse masivamente en el mercado laboral, jóvenes virtuosos con espléndidos currículos ven repentinamente frenadas sus aspiraciones con sueldos muy por debajo de lo que su formación exige… Para pertenecer al cada vez más reducido grupo de las clases medias, un individuo debe percibir anualmente una cantidad superior a los 22.000 euros. Pocos empleos de nuestra sociedad permiten tal cantidad de efectivo para remunerar… Se han creado expectativas que los jóvenes no verán cumplidas en su inserción al mercado laboral, primero porque tales expectativas están muy por encima de la realidad, segundo porque la enseñanza está tremendamente desvirtuada del mundo real y tercero porque, simplemente, España no tiene un nivel tan competitivo económicamente. Jóvenes que antiguamente integrarían el selecto grupo de las clases medias se convertirán, aún con gran formación, en lo que se conoce como “mileuristas”.
A este fenómeno (analizado transitoriamente y que profundizaré en futuros escritos) tengo que añadir otro término extremadamente relevante. Ese término no es otro más que el esfuerzo. La Rae define el esfuerzo como el empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades. No nos es nuevo que estas nuevas generaciones tan formadas, han sido educadas en un sistema “brillante” y estable, donde los jóvenes apenas han afrontado obstáculos a lo largo de su adolescencia, donde el esfuerzo, desgraciadamente ha pasado a un segundo plano, permítaseme incluso citar que a un tercer plano. El esfuerzo parece no formar parte del Sistema Pedagógico Español, ni de las aulas (totalmente desvirtuadas de la realidad), ni de la adolescencia, ni de los educadores... Esta generación ha perdido la oportunidad de crecer en un sistema que pone barreras, que actúa de manera paternalista. Esta mentalidad sólo consigue complicar masivamente las cosas.
Para terminar por hoy, manifestar que el esfuerzo y el fracaso de las expectativas derivan en una generación frustrada, que realmente y posiblemente necesite un buen reciclado para convertir a esta sociedad en una sociedad del máximo bienestar, de independencia económica y que rechace el peligroso acercamiento al Comunismo, que es a lo que nos conduce la extensión del mileurismo.
Alexander García Hernández
A este fenómeno (analizado transitoriamente y que profundizaré en futuros escritos) tengo que añadir otro término extremadamente relevante. Ese término no es otro más que el esfuerzo. La Rae define el esfuerzo como el empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades. No nos es nuevo que estas nuevas generaciones tan formadas, han sido educadas en un sistema “brillante” y estable, donde los jóvenes apenas han afrontado obstáculos a lo largo de su adolescencia, donde el esfuerzo, desgraciadamente ha pasado a un segundo plano, permítaseme incluso citar que a un tercer plano. El esfuerzo parece no formar parte del Sistema Pedagógico Español, ni de las aulas (totalmente desvirtuadas de la realidad), ni de la adolescencia, ni de los educadores... Esta generación ha perdido la oportunidad de crecer en un sistema que pone barreras, que actúa de manera paternalista. Esta mentalidad sólo consigue complicar masivamente las cosas.
Para terminar por hoy, manifestar que el esfuerzo y el fracaso de las expectativas derivan en una generación frustrada, que realmente y posiblemente necesite un buen reciclado para convertir a esta sociedad en una sociedad del máximo bienestar, de independencia económica y que rechace el peligroso acercamiento al Comunismo, que es a lo que nos conduce la extensión del mileurismo.
Alexander García Hernández
domingo, 25 de enero de 2009
Poema de Bucay
Este poema de Jorge Bucay es, bajo mi perspectiva, el que mejor retrata lo que debe ser una relación afectiva entre dos personas. De este modo, me gustaría que apagaseís la música y que presteseis la máxima atención a los versos que a continuación se muestran...
Quiero
Quiero aprender a oírte sin juzgarte,
Quiero que me enseñes a opinar sin darte consejos,
Quiero que aprendas a confiar en mí; sin exigirme,
Quiero enseñarte a ayudarme sin intentar decidir por mí,
Quiero aprender a cuidarte sin anularte,
Quiero que me enseñes a mirarte sin proyectar cosas en ti,
Quiero que aprendas a animarme sin empujarme,
Quiero enseñarte a abrazarme sin asfixiarme,
Quiero aprender a sostenerte sin hacerme cargo de ti,
Quiero que me enseñes cómo protegerte sin mentiras,
Quiero aprender a acercarme a ti sin invadirte,
Quiero que aprendamos a aceptar las cosas del otro que
más nos disgustan, tanto como para no pretender cambiarlas,
Quiero que hoy, después de lo aprendido yo de ti y tú
de mí, seamos capaces de elegirnos otra vez sin condiones.
Quiero
Quiero aprender a oírte sin juzgarte,
Quiero que me enseñes a opinar sin darte consejos,
Quiero que aprendas a confiar en mí; sin exigirme,
Quiero enseñarte a ayudarme sin intentar decidir por mí,
Quiero aprender a cuidarte sin anularte,
Quiero que me enseñes a mirarte sin proyectar cosas en ti,
Quiero que aprendas a animarme sin empujarme,
Quiero enseñarte a abrazarme sin asfixiarme,
Quiero aprender a sostenerte sin hacerme cargo de ti,
Quiero que me enseñes cómo protegerte sin mentiras,
Quiero aprender a acercarme a ti sin invadirte,
Quiero que aprendamos a aceptar las cosas del otro que
más nos disgustan, tanto como para no pretender cambiarlas,
Quiero que hoy, después de lo aprendido yo de ti y tú
de mí, seamos capaces de elegirnos otra vez sin condiones.
Etiquetas:
Amor,
Jorge Bucay,
poema
sábado, 24 de enero de 2009
Tormenta
Estaba lloviendo más de lo habitual en una zona que generalmente era cálida y seca. Mientras yo conducía presencié, a través de la ventana de mi coche, los azotes de la tormenta. Puedo decir que pasé miedo, pero no el suficiente como para detenerme. Contemplaba la idea desde hacia semanas de que debía marchar a casa de mi novia para verla, y ese deseo parecía ser superior a las circunstancias que me rodeaban, circunstancias adversas que me hacían temer por mi existencia. Tenía dos opciones: dar marcha atrás y volver a mi casa o continuar el peligro para conseguir lo que soñaba. No sé porque lo hice pero continué, decidí enfrentarme a la muerte por lo que deseaba. Tomé precauciones y marché con una velocidad reducida a través de una carretera que parecía desdibujarse ante mí... El deseo se impuso a la razón y la razón se desvaneció ante la tormenta.
Esas tierras del trayecto siempre habían sido áridas, daba gusto circular por esas enormes autopistas debido a su clima cívico. Siempre que podía recorría el trayecto para ver a mi amada, pero hoy era un lugar diferente, rabioso. Jamás en mi sano juicio hubiese antepuesto el sentimiento a la razón, pero ese día lo hice y fue la peor decisión.
En esos 60 kilómetros de trayecto sólo pensé en mi querida, en nuestro encuentro y nuestra pasión. Lo que no sabía es que me estaba jugando la vida por un encuentro de poco más de tres horas, me estaba jugando todo por un instante. ¿Qué podía suceder? Lo peor sucedió y en un trágico accidente me desvanecí para siempre y se desvaneció todo mi amor.
La vida es un instante y si anteponemos nuestros sentimientos a los peligros, puede que no existan más sentimientos. Amar es una locura a no ser que se ame con locura. Y con locura siempre amamos, pero guardemos un atisbo de cordura ante el comportamiento irracional y suicida. Lo natural y lo correcto no debe obligatoriamente salir bien siempre. Recuérdalo.
Alexander García Hernández
Esas tierras del trayecto siempre habían sido áridas, daba gusto circular por esas enormes autopistas debido a su clima cívico. Siempre que podía recorría el trayecto para ver a mi amada, pero hoy era un lugar diferente, rabioso. Jamás en mi sano juicio hubiese antepuesto el sentimiento a la razón, pero ese día lo hice y fue la peor decisión.
En esos 60 kilómetros de trayecto sólo pensé en mi querida, en nuestro encuentro y nuestra pasión. Lo que no sabía es que me estaba jugando la vida por un encuentro de poco más de tres horas, me estaba jugando todo por un instante. ¿Qué podía suceder? Lo peor sucedió y en un trágico accidente me desvanecí para siempre y se desvaneció todo mi amor.
La vida es un instante y si anteponemos nuestros sentimientos a los peligros, puede que no existan más sentimientos. Amar es una locura a no ser que se ame con locura. Y con locura siempre amamos, pero guardemos un atisbo de cordura ante el comportamiento irracional y suicida. Lo natural y lo correcto no debe obligatoriamente salir bien siempre. Recuérdalo.
Alexander García Hernández
Etiquetas:
Historias
viernes, 23 de enero de 2009
Desigualdad
Nunca lo había debatido, pero empecé a replantearme ese asunto. Podía ser algo común, y es que en todas las casas los padres siempre quieren a un hijo más que a otro (aunque lo nieguen). Eso me llevó a pensar, y el pensar me llevó a dudar, y al dudar llegué a una conclusión: en cualquier hogar de cualquier país existe algún tipo de desigualdad. No llegué a la conclusión de que fuese desigualdad de derechos, pero si había una desigualdad, al menos una distinción de afectividad. Si en un hogar donde predominan los sentimientos de amor y cordialidad (o por lo menos deberían predominar), donde padres e hijos se quieren por lazos de naturaleza humana existe la desigualdad, ¿cómo podríamos negar que tal distinción de clases en una sociedad no sea algo natural?
Las leyes podían insinuar que éramos iguales ante la ley pero no decían nada de que fuésemos iguales en la vida o en la sociedad. Ese día me dí cuenta de que eramos distintos en la sociedad, que nos dividiamos en clases desiguales dentro de una sociedad. Por ejemplo, si a ti te gusta divertirte y a mi me gusta estudiar, cuando alguien valoré nuestra educación seremos desiguales, y si desde otra perspectiva se valora la diversión, también seremos diferentes ante dicha valoración.
Esta desigualdad nos lleva a una sociedad heterogénea, donde tarde o temprano lo material maximiza nuestras diferencias. En ese momento, me di cuenta de que la igualdad era una utopía, que en las sociedades existen de manera natural personas ricas y personas pobres, que existe una diferencia de clases, aunque no nos guste. Pero ¿por qué?, sencillamente porque somos seres distintos dentro de una sociedad por naturaleza.
Ahora bien, para terminar, sé que es sencillo que pienses de manera diferente a lo que yo pensé ese día, pero ese pensamiento disímil ya crea una diferencia, un pensamiento diferente que hará más desigual esta sociedad, lo que nos hace únicos
Alexander García Hernández. (Basado en Aristóteles).
Las leyes podían insinuar que éramos iguales ante la ley pero no decían nada de que fuésemos iguales en la vida o en la sociedad. Ese día me dí cuenta de que eramos distintos en la sociedad, que nos dividiamos en clases desiguales dentro de una sociedad. Por ejemplo, si a ti te gusta divertirte y a mi me gusta estudiar, cuando alguien valoré nuestra educación seremos desiguales, y si desde otra perspectiva se valora la diversión, también seremos diferentes ante dicha valoración.
Esta desigualdad nos lleva a una sociedad heterogénea, donde tarde o temprano lo material maximiza nuestras diferencias. En ese momento, me di cuenta de que la igualdad era una utopía, que en las sociedades existen de manera natural personas ricas y personas pobres, que existe una diferencia de clases, aunque no nos guste. Pero ¿por qué?, sencillamente porque somos seres distintos dentro de una sociedad por naturaleza.
Ahora bien, para terminar, sé que es sencillo que pienses de manera diferente a lo que yo pensé ese día, pero ese pensamiento disímil ya crea una diferencia, un pensamiento diferente que hará más desigual esta sociedad, lo que nos hace únicos
Alexander García Hernández. (Basado en Aristóteles).
Etiquetas:
Historias
Un día
Los rayos del sol atravesaban las ventanas de mi habitación, sol resplandeciente que me despertó. Era temprano y ante mi tenía un día inmenso si, pero un inmenso día más. Ese día me propuse desconfiar de todo cuanto viese, y ví cosas: buenas y malas. Decidí replantearme la fiabilidad de mis sentidos, hasta ahora incuestionables. Empecé a dudar, dudé de todo cuanto oí, de todo cuanto vi, del calor de ese sol que me había despertado e incluso del sabor de cuanto probé. Dudé de lo que me dijeron porque dudaba de los sentidos de quienes hablaban, es más, dudé de que existiesen quienes hablaban porque dudaba de todo cuanto pasaba. Dudaba que pasase algo, algo que pasase. Dudé de mi conocimiento porque mi conocimiento también se basaba en mis sentidos, y eso me hacia dudar. Dudé de mi opinión porque mi opinión era dudosa y dudé de los envidiosos que criticaban a los ausentes (de esos siempre había dudado). Pude observar la distancia que me separaba de todo cuanto tenía a mí alrededor, porque ese alrededor me generaba dudas. Si me encontraba en una habitación, mis sentidos me decían que esa habitación existía, pero al marcharme mis sentidos mostraban que tal habitación posiblemente ya no existiese, o por lo menos hasta que no volviese a aquel habitáculo. Los sentidos me mostraban una cosa que desde luego no podía creer, mi mente ordenaba toda esa información haciendo lógico todo cuanto percibía. Pero ese orden que mi lúcida mente creaba, me volvía a generar una vez mas, dudas. Fue un día en el que no dejé de dudar, de replantearme el sentido de todo cuanto pasaba… podía estar loco, pero era dudoso… de lo único que no tuve dudas es de que, efectivamente, estaba dudando.
Alexander García Hernández. (Basado en René Descartes)
Alexander García Hernández. (Basado en René Descartes)
Etiquetas:
Historias
miércoles, 21 de enero de 2009
Adiós Calderón
El pasado 16 de Enero se puso punto y final a la vinculación del abogado palenciano Ramón Calderón con el Real Madrid. El que fuese mandatario de la entidad madridista tuvo que dimitir tras las enormes presiones ejercidas por el diario Marca, quien además avaló con pruebas sus graves acusaciones. Ahora, sin meter más el dedo en la llaga de la última Asamblea de Socios del Real Madrid, toca hacer balance real de la gestión del Madrid durante estos últimos años de su mandato.
Y aunque no mantengo ningún prejuicio por la gestión de Ramón Calderón (algo de lo que no pueden presumir muchos de los que se hacen llamar periodistas) bien es cierto que a Calderón pocos datos positivos lo acreditan como un buen presidente. En cifras, tan sólo puedo citar que es el presidente del Madrid, con un mandato de poco más de 2 años y medio, que más ha gastado a lo largo de la historia; más de 300 millones de euros. Hasta aquí todo podría ser admisible (o no), si la calidad de los fichajes acreditara tal cantidad colosal de gastos, pero la verdad es que los fichajes del club merengue en este periodo realmente no son convincentes. Cannavaro, Emerson, Ruud van Nistelrooy, Gago, Higuaín, Metzelder, Pepe, Heinze, Saviola, Drenthe, Robben, Wesley Sneijder y Rafael van der Vaart engrosaron las filas del Madrid en los veranos de 2006, 2007 y 2008…Para mi, tan sólo Van Nistelrooy y Robben se pueden considerar grandes jugadores, los demás, algunos más otros menos, no dejan de ser jugadores sobre valorados. A esto se debe añadir que tres entrenadores han pasado por el banquillo del club en este tiempo, algo que desde luego no ha proporcionado ninguna estabilidad a la entidad, aun alcanzando varios títulos (¿qué hubiese pasado si no se hubiese ganado nada?).
A estos alarmantes datos debemos añadir que este Presidente no fue coherente con la verdad vendiendo la moto al socio madrisdista en el proceso electoral, prometiendo la adquisición de Kaká, Robben y Cesc. Ninguno de ellos llegó al Bernabeu, por lo tanto, Ramón Calderón mintió. Y el camino más salvaje de la democracia en toda entidad es la mentira. Las mentiras fueron la carretera que usó Calderón para llegar al Madrid, siendo la calle errónea y el sentido equivocado. Tarde o temprano las cosas volverían a su lugar, y de este modo a la mínima ocasión surgieron grandes argumentos de sus descalabros en la gestión del Madrid.
Por ello sólo queda añadir que el balance de la gestión de Ramón Calderón al frente del Madrid es de un suspenso, un suspenso propiciado y condicionado por su afán de protagonismo y sus mentiras presidenciales, por eso, una vez mas vuelve a ganar el fútbol por encima de las personas ambiciosas... Sólo queda decir… Adiós Calderón.
Y aunque no mantengo ningún prejuicio por la gestión de Ramón Calderón (algo de lo que no pueden presumir muchos de los que se hacen llamar periodistas) bien es cierto que a Calderón pocos datos positivos lo acreditan como un buen presidente. En cifras, tan sólo puedo citar que es el presidente del Madrid, con un mandato de poco más de 2 años y medio, que más ha gastado a lo largo de la historia; más de 300 millones de euros. Hasta aquí todo podría ser admisible (o no), si la calidad de los fichajes acreditara tal cantidad colosal de gastos, pero la verdad es que los fichajes del club merengue en este periodo realmente no son convincentes. Cannavaro, Emerson, Ruud van Nistelrooy, Gago, Higuaín, Metzelder, Pepe, Heinze, Saviola, Drenthe, Robben, Wesley Sneijder y Rafael van der Vaart engrosaron las filas del Madrid en los veranos de 2006, 2007 y 2008…Para mi, tan sólo Van Nistelrooy y Robben se pueden considerar grandes jugadores, los demás, algunos más otros menos, no dejan de ser jugadores sobre valorados. A esto se debe añadir que tres entrenadores han pasado por el banquillo del club en este tiempo, algo que desde luego no ha proporcionado ninguna estabilidad a la entidad, aun alcanzando varios títulos (¿qué hubiese pasado si no se hubiese ganado nada?).
A estos alarmantes datos debemos añadir que este Presidente no fue coherente con la verdad vendiendo la moto al socio madrisdista en el proceso electoral, prometiendo la adquisición de Kaká, Robben y Cesc. Ninguno de ellos llegó al Bernabeu, por lo tanto, Ramón Calderón mintió. Y el camino más salvaje de la democracia en toda entidad es la mentira. Las mentiras fueron la carretera que usó Calderón para llegar al Madrid, siendo la calle errónea y el sentido equivocado. Tarde o temprano las cosas volverían a su lugar, y de este modo a la mínima ocasión surgieron grandes argumentos de sus descalabros en la gestión del Madrid.
Por ello sólo queda añadir que el balance de la gestión de Ramón Calderón al frente del Madrid es de un suspenso, un suspenso propiciado y condicionado por su afán de protagonismo y sus mentiras presidenciales, por eso, una vez mas vuelve a ganar el fútbol por encima de las personas ambiciosas... Sólo queda decir… Adiós Calderón.
Etiquetas:
Real Madrid
miércoles, 7 de enero de 2009
Futuro, pasado y presente
A veces suelo decir entre mis amigos que quien conoce el pasado puede predecir el futuro y aunque quizás no conozca tanto, como debería, acerca de la historia de la humanidad, sabemos que la historia siempre se repite. De este modo, si está escrita, sólo tenemos que leerla para revivirla y predecirla. Si a este proceso lógico le añadimos que cualquier acontecimiento histórico viene predecido por sucesos sociales, revueltas, manifestaciones o niveles de vida precarios, nuestro nivel de vaticinio sobre lo futuro puede alcanzar, en lo social y en lo político, el de adivino. El resultado es que tenemos una fórmula para encontrar algunas respuestas a una de las mayores preocupaciones de la humanidad: conocer el futuro. Pero no es el objeto de estas líneas escribir sobre bolas de cristal y cartas que predicen el futuro, al contrario, pretendo hablar de cómo las sociedades suelen tener comportamientos similares, independientemente del momento histórico o de los avances tecnológicos, y como, estudiándolos y conociéndolos podemos saber que consecuencia tendrá el hoy sobre el mañana.
Y aquí es donde yo ahora lanzo varias preguntas que deberíamos hacernos todos, ¿Nuestro pésimo nivel de vida, camuflado por el gobierno haciéndonos creyentes de una próspera economía, ha sido el principal detonante de esta crisis?, ¿Realmente nadie pronosticó este desenlace o realmente los bancos sólo pretendían, de manera avariciosa, lucrarse en ese momento sin importar las consecuencias? Pues en este caso la avaricia rompió el saco, el saco de nuestra mentira, la mentira de la prosperidad y del bienestar de los mileuristas de España… Esta crisis, este hecho histórico, como todo, se pudo predecir, se debió predecir pero pareció no interesar a nadie… Y ante esta crisis, que entra por la puerta de las casas de los españoles, necesitamos explicaciones de porqué se ha producido y porque no se ha predecido. Si nuestra economía era próspera, y la economía mundial era floreciente, me gustaría buscar causas más sociales que provocaron esta desaceleración, quizás sea nuestra pésima calidad de vida o las espectaculares campañas de marketing las que han confundido al grueso social, ahora sólo queda actuar ante este demoledor panorama que esperamos para 2009.
Alexander García Hernández
Y aquí es donde yo ahora lanzo varias preguntas que deberíamos hacernos todos, ¿Nuestro pésimo nivel de vida, camuflado por el gobierno haciéndonos creyentes de una próspera economía, ha sido el principal detonante de esta crisis?, ¿Realmente nadie pronosticó este desenlace o realmente los bancos sólo pretendían, de manera avariciosa, lucrarse en ese momento sin importar las consecuencias? Pues en este caso la avaricia rompió el saco, el saco de nuestra mentira, la mentira de la prosperidad y del bienestar de los mileuristas de España… Esta crisis, este hecho histórico, como todo, se pudo predecir, se debió predecir pero pareció no interesar a nadie… Y ante esta crisis, que entra por la puerta de las casas de los españoles, necesitamos explicaciones de porqué se ha producido y porque no se ha predecido. Si nuestra economía era próspera, y la economía mundial era floreciente, me gustaría buscar causas más sociales que provocaron esta desaceleración, quizás sea nuestra pésima calidad de vida o las espectaculares campañas de marketing las que han confundido al grueso social, ahora sólo queda actuar ante este demoledor panorama que esperamos para 2009.
Alexander García Hernández
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
